"Lo primitivo no es lo mismo que lo bárbaro. Lo bárbaro ya está corrompido, lo primitivo aún no ha madurado." G. Leopardi

Wednesday, 29 February 2012

DE PRÍNCIPES Y OGROS II (cuestión de educación)



Febrero 2012                                                                    by Kitos
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El ser es a la vez lo más familiar y el abismo.
Martin Heidegger
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Venga, hoy estoy con el ánimo dispuesto a entablar una animada charla sobre la educación y el valor; y según escribo empiezo a dudar de mi valor para entablar una charla. No me cuesta encontrar excusas. Mi ánimo se diluye como nube de verano, es tan quebradizo como un terrón de arcilla, y sin embargo hay que empezar, hay que afirmar sin miedo, hay que soltar los caballos sin pensar que las riendas las tienes entre los dedos. Así que intentaré ser breve, aunque a muchos de vosotros, impacientes amigos, no os lo parezca.

Versión moralista:
 Venía a contar el porqué de príncipes y ogros, que es como diferenciar dos clases de seres: los que luchan por mejorar (interiormente) y los que se dejan llevar. Mejorar es una labor necesaria, un bien incalculable, una educación emocional y sentimental (como el libro de G. Flaubert) que  nos ha de aportar el máximo de los bienes. Es el cuidado constante y la alerta cariñosa a tener consigo mismo. Porque todos encerramos a un diablo, a un ogro que no debemos maltratar, sino reconciliar con el bien en el castillo que custodiamos. Ese es el único reino que deberíamos gobernar, el de nuestra persona, el  de no caer en los brazos del mal, porque el mal -como dijo aquél- ya está hecho. Hay que mirar al imposible reino del bien para no ceder ante las fuerzas de la naturaleza bestial, las fuerzas de la desrazón y el odio, las fuerzas que representa el ogro. 

Versión realista:
Todos albergamos en el mismo castillo (a veces en ruinas) a dos seres muy diferenciados, al príncipe sensato, decidido, locuaz y amable, y al ogro salvaje, brutal, demente y grosero. El príncipe frecuenta el trono, el salón de actos, el balcón engalanado, el patio de armas. El ogro, las mazmorras, los túneles y la sala de torturas. Es, a grosso modo, lo que R. L Stevenson vino a contarnos con el Misterioso caso del Dr Yekill y Mr. Hyde.

Moraleja: 
Hay que ser un auténtico héroe para conciliar a los dos seres. Y los héroes también tiemblan. 
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Nota:
Estas reflexiones han sido alumbradas bajo la luz de una entrevista publicada en El País (domingo 8 de enero de 2012,  pp. 44) a Álvaro Pombo, ganador del último premio Nadal por su novela  "El temblor del héroe".