"Lo primitivo no es lo mismo que lo bárbaro. Lo bárbaro ya está corrompido, lo primitivo aún no ha madurado." G. Leopardi

Wednesday, 16 January 2013

LA CIUDAD ENCANTADA (en la serranía de Cuenca)

 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
by Carlos Medel Redondo                                                              Enero 2013
 
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La visita a La ciudad encantada de Cuenca bien merece un extenso reportaje por sus implicaciones con  el tema central de este blog. Ofrezco en la presente entrada fotografías de corte clásico, con reminiscencias al paisaje del romanticismo, y una visión crítica de nuestra visita.
 
Todos ya sabemos que los tiempos que corren tiene la facultad de despojar a todo de su encanto. Quiero entender como encanto toda emisión de amor sobre nuestros sentidos, y aquella mañana el sol de enero elevó sobre los mortales sus emisiones de forma significativa. Así que nosotros, jóvenes e impulsivos aún, venciendo a los tiempos que corren, nos aventuramos hacia los adentros de la serranía de Cuenca donde hay una famosa formación karstica conocida como La ciudad encantada.
 
Las autoridades conquenses bautizaron con ese nombre - La ciudad encantada- a un bello rincón de su geografía, un privilegiado roquedal agreste  a unos cuarenta kilómetros de Cuenca donde reina el bosque y la roca. Toda una delicia y un reclamo para los amantes de la naturaleza. Lo de ciudad supongo que viene por los motivos arquitectónicos que la erosión ha formado en la piedra caliza. Y lo de encantada vendrá -quiero imaginar- porque sus arcos, puentes, cornisas y demás edificaciones imposibles son el resultado de un hechizo o encantamiento que tuvo lugar en un tiempo legendario. Cuento y más cuento, que es lo que nos interesa.
 
Lo cierto es que sus erosiones guardan cierta similitud con figuras reconocibles que dan nombre a verdaderos conjuntos escultóricos, como el torno, los barcos, los osos, el tobogán, lucha entre cocodrilo y elefante, los amantes de Teruel, el frutero, etc. Personalmente los nombres que han puesto no me agradan en su mayoría, me parecen comparaciones demasiado burdas, evidentes e inconexas entre sí, o sea, que carecen de todo encanto para una ciudad encantada. Sería casi mejor no haber puesto nombres para que el visitante desarrolle parcelas de su imaginación y la piedra emita nuevos títulos a formas sin predeterminar.
 
Por que esa es otra. Dónde ponen los nombres y las señalizaciones. Otra cosa que a buen seguro se puede mejorar, ya que una chapa pintada, cuando no directamente en la piedra, me parece una falta de respeto al ente pétreo. Pero en fin, supongo que el visitante no es siempre un experto excursionista amante de la naturaleza y que hay que poner señalizaciones por donde transitar (no te vayas a perder en el laberinto karstico) y nombres para reconocer formas identificables, para no perderse en abstracciones rocosas.
 
Por otra parte, una curiosidad para cinéfilos. La ciudad encantada ha sido escenario de varias películas entre las que destacaría Conan el Bárbaro (1982). He aquí un vídeo cojonudo sobre las localizaciones del film.
 
Con ésta visita a La ciudad encantada de Cuenca he cumplido otro de los objetivos más señeros de nuestra geografía en lo que a piedra en bruto se refiere. Contemplar las edificaciones imposibles que el arquitecto del tiempo limó mientras acunaba su sueño eterno, no tiene precio, aunque a la entrada una señorita malcarada te cobré tres euros sin ofrecer mayor información. Nosotros encantados de la vida.