"Lo primitivo no es lo mismo que lo bárbaro. Lo bárbaro ya está corrompido, lo primitivo aún no ha madurado." G. Leopardi

Thursday, 16 May 2013

FALÓN III (de los testículos en espiral)




Abril 2011

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La obra está aún en proceso. De hecho no sé si os he mostrado el estado anterior, lo que debía ser Falón II. Intento llevar el blog al día, guardar cierto orden, pero son muchas las veces que dejo entradas como borradores, de tal manera que uno pierde la perspectiva entre lo hecho y lo publicado y así es difícil mostrar la coherencia de mi trabajo. Pero, ¿a quién lo muestro? A mí mismo, y a cuatro colegas que, aunque no aparezcan como "seguidores" lo son. Qué gran engaño este del blog.

Uno se esfuerza en mostrar su trabajo, en dar a conocer una obra del todo original y alguien que lo ve un día decide hacerse "seguidor". Nada más falso. Yo me he ido entregando más conforme he ido teniendo más "seguidores", pues es una responsabilidad no fallarlos. No puedo negar que es una inyección de moral, pero también es una responsabilidad. Todo ficción. He ido alimentando un ego, y más desde que descubrí la pestaña de "Estadísticas" en la cual ves datos que alimentan más y más esa máquina autoimpulsiva y autocegadora que es el ego. En casi dos años de actividad bloguera me han visto casi diez mil personas en todo el mundo. Mentira también.

El error está en haberme creído especial, en hacer algo único de un modo único, aunque me cueste el destierro laboral. Joder, y pienso que esto de los blogs es una conspiración contra los seres que proclaman su individualismo extremo. Hay una cosa que llamo integridad, y precisamente cuanto más íntegro me comporto más desintegrado me veo. Casi un camino zen, una cibernética pseudomística. Consiste en eso mismo: continuar mi trabajo de este modo (darlo todo, vaciarme) sabiendo que no me conduce a ningún lugar, y que incluso no me ve nadie. Por eso elegí este lugar, apartado de todo y de todos. Es donde puedo ser realmente libre y plantar mis huevos y dar vueltas y vueltas. De vez en cuando recibo un mensaje del cielo, es decir, del ciberespacio, en forma de comentario. Incluso a veces nos entendemos, pero es por poco tiempo. Los seres del cielo están pluriempleados.