"Lo primitivo no es lo mismo que lo bárbaro. Lo bárbaro ya está corrompido, lo primitivo aún no ha madurado." G. Leopardi

Tuesday, 6 October 2015

LA PIEDRA ES UN LABERINTO

 2010

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Y un estupendo rompecabezas.

LA PIEDRA ES UNA GALAXIA

2010

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La piedra es una galaxia, 
un cómputo de estrellas,

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LA PIEDRA ES UNA ALDEA

2010

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La piedra es una aldea que ofrece silencios transitables,
 un poblado de minerales petrificados que dialogan con acento blanco.
 La piedra es hoy el paraíso fiscal que acoge mi fortuna.

Monday, 5 October 2015

EL CLUB DE LA PIEDRA PARLANTE (con Jean Dubuffet)


2007

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"Una chica que desafina al cantar mientras cepilla las escaleras me conmueve más que una sabia cantata. A cada cual su gusto. Me gusta lo poco. Me gusta también lo embrionario, lo mal formado, lo imperfecto. Me gustan más los diamantes brutos, con sus gangas. Y con sus sapos."

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Jean Dubuffet
Métamorphoses, 1946



Sunday, 4 October 2015

CLAVOXÍDIA III (los gritos del silencio)




2010

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Como cadáveres de soldados sin identificar sobre la nieve, estos clavos parecen formar parte de una colección mortuoria. Una exhumación de aquellos que cayeron en atroces contiendas sin sentido. Pero mi intención es más inocente: carezco de intención, al igual que los clavos carecen de conciencia.

 He de reconocer que alinear este material, estos bellos óxidos deformados y ordenarlos con sumo detenimiento, ha sido una labor placentera, al igual que fue el hallarlos entre las piedras de un río seco. Diría que hay en ello una secreta razón que intenta hacer casamientos entre aspectos básicos de la arqueología y el arte.

 Yo preferiría dejar la obra abierta, como un libro a múltiples lecturas en infinidad de lenguas, porque hay en estos clavos una suerte de fascinación que no me atrevo a descifrar. De tal modo que prefiero compartir una obra de simbología imprecisa a forzar el desvelamiento de un enigma. O si se prefiere,  ser sencillo y llano a montar teorías con pies de barro. Que para disfrutar de una experiencia pseudoartística no hace falta tantos andamios.

 Sin embargo quien nos conozca bien sabe que nos aventuramos siempre a la mar océana, que arriesgamos y que tiramos con bala. Tienen estos hierros posturas de personas calcinadas, véase los restos de Pompeya y Herculano. Estos clavos son la representación del dolor. Sí, así y a secas. Dolor, testigos silenciosos y anónimos del dolor, expresión y condición de esta vida -frecuentemente jodida vida-  apenas con dramatismo. Solo es dolor, ni más ni menos. Esta visión es tan antigua como el budismo, que mira al dolor de semejante modo. Sólo que hoy creo que me los estoy extirpando.


Thursday, 1 October 2015

AQUÉL Y LA FUENTE

2010

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Recupero de mi archivo imágenes históricas ya del todo, pues ni aquél (que yo fuí) ni la fuente existimos  como  tales. Encontrar esta fotografía es una labor propia de la arqueología subacuática, solo que en un plano personal e íntimo y en un yacimiento digital.

La sombra fue mía, cenizas volátiles de un tiempo que siempre regresa, cenizas satélites de un cuerpo que creí poseer, fantasmagonía de la luz aferrándose amorosamente al agua y a la piedra. Al fluir y al permanecer. Y en esta antagonía no hay lucha ni amargura alguna, sino todo lo contrario: una suerte de sufismo encontrado al azar.

La fuente, (llamada fuente de las Canalejas, Garciaz, Cáceres), es un símbolo de purificación y parece entroncar nuevamente con el sufismo. La fuente sufrió una severa restauración que no merecía, que más que restauración puede llamarse sustitución funesta. Las bellas escamas decorativas han sido totalmente eliminadas, junto al año de creación. Vamos un atropello superlativo, por no denominarlo de crimen. Al parecer no ha sido mi sensibilidad la única dañada; menos mal, ya creía yo que era un raro de la vida. Todos los vecinos y vecinas del pueblo coinciden en ello, y yo lo celebro porque representa una conciencia respetuosa con los bienes culturales y con la historia misma. 

Lo que recientemente he descubierto en esta fotografía es una casualidad escalofriante. Por si fueran pocos los elementos que se incluyen, se une un zarzal. Dos brazos de la zarza parecen encajar con mi sombra, parece como si quisiera rodearme, enredarme, atraparme. Otro brazo va directamente a la piedra qué recolecté y que dejé apoyada en la fuente antes de beber. No sé muy bien qué simboliza, qué quiere decirme, qué representa. No sé muy bien si es pertinente centrar más atención en ello o dejarlo así, pasto del olvido y del misterio. A ver si tras tanto tiempo la zarza va a conseguir atraparme de nuevo con sus zarpas llenas de espinas. O si me da la clave para escapar de ella.