"Lo primitivo no es lo mismo que lo bárbaro. Lo bárbaro ya está corrompido, lo primitivo aún no ha madurado." G. Leopardi

Monday, 22 May 2017

LA HUELLA DEL FUEGO (land art y grabado)






Spiral Land es una obra compuesta por los carbones y ladrillos 
hallados en medio de un incendio a las afueras de Leganés. 

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El pasado 21 de febrero hice entrega y presentación del proyecto fin de ciclo de grabado y estampación en el salón de actos de la escuela Arte10. Bajo el título de La huella del fuego, he realizado 10 planchas de fotopolímero aplicando la trama estocástica como base técnica. Setenta estampas numeradas, más pruebas de estado y otras estampas intervenidas.

El proyecto incluye dos libros (Memoria y Documento gráfico) encuadernados con cola caliente y pastas blandas en negro, de diferentes tamaños. Os muestro el texto que preparé para la presentación, del cual dejé algunas cosas en el tintero con el fin de ser lo más breve posible.

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....Y ahora toca presentar mi proyecto, titulado LA HUELLA DEL FUEGO,  que consiste en el diálogo que establezco con un paisaje en concreto. Un paisaje calcinado, un llano en cenizas  en el cual intervengo con una serie de caracteres gráficos  (como letras, números y espirales) formados con materiales del lugar.

La idea nace de compaginar el Land Art (movimiento que utiliza la naturaleza como escenario artístico) y el grabado, mediante la técnica del huecograbado en planchas de fotopolímero.

Técnicamente es importante destacar el uso de la trama estocástica o de frecuencia modulada, cuya misión es  la de descomponer la imagen digitalmente para su posterior trasferencia a la plancha de fotopolímero) pues no es lo habitual a la hora de trabajar en este medio  que se conoce popularmente como fotograbado.

Para ello he realizado un proceso de investigación (verdaderamente arduo), por la gran cantidad de componentes y condicionantes que intervienen.  Grosso modo podría decir que la clave técnica radica en un anómalo equilibrio entre las variables de resolución de la imagen, la obtención de un buen fotolito y el tiempo de exposición de la matriz a la luz ultravioleta.

-La edición completa consta de 70 estampas / papel Hannemülhe 300 gr. / contiene 7 carpetas, cada una de las cuales dividida en dos partes o secuencias autónomas y complementarias: Cuaderno en llamas y Campo de visión, compuestas cada una por cinco estampas (en formato A3).

-La técnica: Huecograbado sobre planchas de fotopolímero/ a través de la trama estocástica o FM, (frecuencia modulada).


-Las aportaciones: Señalaría que hasta la fecha no conozco ninguna manifestación gráfica en huecograbado sobre planchas de fotopolímero con motivos propios del land art; y por otra parte creo que he recurrido a un método técnico, la trama estocástica, obtenida digitalmente, que no es la misma que se hacía con film, ya que aquella requería de dos fotolitos y la que hemos desarrollado solamente necesita uno. La evolución natural de la tecnología. 

Creo que los resultados conseguidos son óptimos y que ahora le toca al jurado aquí presente valorar mi propuesta.


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El proyecto fue calificado con la máxima nota. Mi alegría aún perdura. Y además otra: la estampa que aquí muestro ha sido seleccionada en el Certamen de Arte Jóven que organiza anualmente la Calcografía Nacional. La he titulado Spiral Land, pensando en mis deudas con Robert Smithson (queda implícita una referencia directa a su obra más conocida, Spiral Jetty) y en hacer más obvio mi trabajo a ras de tierra. En cuanto sepa las fechas de la exposición del certamen daré noticias. 

Thursday, 18 May 2017

NUEVAS RUINAS (nuevos sueños)



Ladrillos antiguos, macizos, a mi entera disposición. Campo. Silencio. Algún moscón , hormigas y las avionetas de Cuatro Vientos sobrevolando las nuevas ruinas. Nuevas ruinas para mí, porque quizás tengan ciento cincuenta años de antigüedad, o trescientos. Amo a estos ladrillos, a unos más que otros, -y eso también es cierto. R. Smithon prefería dibujarlos.

El ladrillo es la piedra del homo constructor, la pieza que marca el inicio del Holoceno. Transformo el abandono de un lugar, lo reactivo. De ruinas y olvido pasa a ser una obra abierta. Restos de una caseta de campo de cinco metros cuadrados del que salen signos y grafías. Trabajo en dos de sus caras (norte y oeste) haciendo símbolos básicos con los ladrillos recuperados. Otros son extraños, a medio construir, amagos de estructuras que quedan a la espera de la inspiración. El resto se queda como estaba. Es bueno dejar algunas cosas tal cual las encontré. Digo que es bueno pero es igual, lo que quiero decir es que así, interviniendo en dos lados e ignorando los otros dos se toma mejor perspectiva de la voluntad que me guía, del estado anterior y posterior a mi trabajo.

Campo, silencio, campo, silencio, ladrillos, avionetas. Bloques a la medida de la zarpa humana. Planchas de tierra apretada, apelmezada y atemperada por cien días de sol. Ladrillos de adobe, de barro, de arcilla, hechos con toscos listones de madera. Ladrillos curtidos por la intemperie del tiempo.

Su peso en la historia del arte es incalculable, pero lo podemos dividir en dos grandes periodos: el antiguo y el industrial. Aquí ya entraríamos en historiografías, y sinceramente me da pereza iniciar ese giro argumental. Prefiero pensar en el remate efímero con que va rubricada la imagen: ese tela de poliespan que quería ser serpiente volátil, o bandera de un imaginario tibet mediterráneo y que finalmente simula la estela de mi paso; una suerte de interrogante que trabaja incansablemente sobre las nuevas ruinas. Una estela de condensación sobre la tierra que se ha caído del cielo. Tal vez tengan la culpa las avionetas de Cuatro Vientos, que me dicen que las monte, que desde el cielo se ven otras cosas, que desde el cielo también se puede escribir. De momento, sueño con un drom.

Monday, 15 May 2017

CAMPO DE VISIÓN (y la puerta al más acá)


Estampa digital, 2017
Edición: 20 ejemplares

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El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma."

B. Brecht

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La reconstrucción de un paisaje puede emitir un flujo de energía insospechado. A menudo, los paisajes que se sitúan en los límites de la urbe escapan de toda racionalización humana, y los niveles de entropía que pueden darse en estos terrenos son bárbaros.

Bárbaro es nuestro trato, viejo amigo. Lo vamos dejando de lado en el vertedero del tiempo, vamos acumulando las cáscaras de nuestros deseos y seguimos cumpliendo de un modo intachable con nuestras obligaciones de ciudadanos. Hasta que ocurre. 

El encuentro del lugar, de los elementos, de uno mismo. De las posibilidades, del pulso. Quiero hablar con él. Habitarlo. Hablar desde él. Dar el golpe y la caricia. Dar el impulso, el electroschok, la desfibrilación a la tierra. La entropía acumulada obliga al espíritu creativo a ponerse en marcha.

A ojos del mundo debería ser un aviso, un toque de atención sobre un terreno que necesita ser tratado. Es mi demanda a la sociedad de hoy, a las autoridades, al cielo. Hacer revivir estos espacios, antaño huertas productivas, hoy pasto de vertederos improvisados.

Es una contradicción, lo sé. Que a la vez quiera que permanezcan así, en el olvido institucional, en el páramo de la amnesia comunal, en el extrarradio despoblado. Estas tierras ofrecen otra aventura al paseante, una suerte de senderos virginales por los que se encuentran señales de sangre, perdices y cables pelados -entre un sinfín de signos.

Ciertamente, la gente no quiere ya trabajar la tierra, al menos la mayoría de la gente. Prefieren la suerte de las calles, sus cadenas, sus trapicheos y cotilleos, sus nóminas, recibos, tickets y justificantes. Que nos dejen a  nosotros la tierra, esa que no quieren, que nosotros, seres de las artes reflexivas, hallaremos en ella el lienzo y la fragua, el agua y el fuego, la semilla y el fruto...Si nadie se interpone.