"Lo primitivo no es lo mismo que lo bárbaro. Lo bárbaro ya está corrompido, lo primitivo aún no ha madurado." G. Leopardi

Wednesday, 12 July 2017

EL MARTILLO DESPERTADOR (o la señal desterritorializada)





"Sigo bregando en tierra de nadie, adquiriendo una conciencia que me empodera sobre estas tierras. Yo soy nadie, por lo tanto estoy autorizado a decir que son mis tierras, que en ellas trabajo y a ellas me entrego. Tanto nos han despreciado, -a las tierras y a mí- que nuestros lazos se estrechan creando vínculos de sangre."

Encuentro en un ensayo de Maria Teresa Herner (revista Huellas, nº 13) información al respecto. Bajo el título de "Territorio, desterritorialización y reterritorialización: un abordaje teórico desde la perspectiva de Deleuze y Guattari", María Teresa trata el tema que me interesa con el prisma de la filosofía, del contexto postestructuralista, de la metafísica de la presencia y de la teoría de los signos; y ahí ya me pierdo del todo. Sin embargo extraigo algunas notas y me centro un poco en algunas líneas que han sido centro de investigación y debate durante décadas.

Para empezar anoto la definición (no tiene desperdicio) del concepto de desterritorialización: 

"Referente a la pérdida de territorio, pugnas de poder; donde te condena a vivir en sitios indiferenciados, donde se rompe toda relación con la historia y la memoria de los lugares, donde existe una amnesia territorial que puede significar extrañeza y desculturización."

Claro está que mi problemática individual es extensible a una gran parte de la sociedad. Ahí lo dejo,-por ahora.

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Quería dar un martillazo sobre la tierra con la misma intención que Miguel Ángel lo dio sobre la rodilla de Moisés. Bounarotti estuvo más acertado: el martillazo hay que darlo al humano, aunque sea de piedra. Nietzsche y Zaratustra también lo tenían claro.

Quería dar un martillazo sobre la tierra para despertar a los muertos y que hagan temblar a los vivos. Pero me ha salido una señal sin nombre, una señalización hacía ningún lugar: una indicación de huida. Creo en el azar, creo en bandhus, en esas conexiones atemporales de signos, conceptos y mentes. No es casual ni el martillo ni la señal, aunque yo sea el primero en sorprenderme.