"Lo primitivo no es lo mismo que lo bárbaro. Lo bárbaro ya está corrompido, lo primitivo aún no ha madurado." G. Leopardi

Monday, 22 January 2018

LA HUELLA DEL FUEGO (próximamente en Alcorcón)






Ya no queda nada para que exponga "La huella del fuego". Será en Alcorcón, a principios de febrero, en el Centro Municipal de las Artes Buero Vallejo, y por supuesto, estáis todos invitados, aunque a priori no haya inauguración.

Los que no me sigáis, o sea, la inmensa mayoría, no sabrá de qué va el asunto. Si les hablo de la técnica, el fotopolímero, se quedarán extrañados; y si les hablo de grabado quedarán igual. Así que, en esos casos no sabría cómo empezar y lo más probable es que uno, al intentar acercar la obra al espectador no especializado o al público en general, dicte un resumen liviano del estilo: "son cosas que hago en el campo y que luego, mediante técnicas de grabado y fotografía, paso al papel." 

Realmente me da pereza explicarlo porque no hay nada más que explicar. Y buen entendedor..., ya se sabe. Puede que uno esté saturado de tanta huella y de tanto fuego; el discurso desgasta, por su densidad, por su profundidad. No corren tiempos para hacer más profundo el surco de lo que ya es. Vosotros lo captaréis a la primera. Sabréis que tras estos carbones, estos ladrillos y estos signos está la huella del fuego al que siempre he encarnado.

Monday, 8 January 2018

EN EL HERMOSO CAOS DE LAS ESCOMBRERAS





Poner orden en el caos no es algo nuevo, lo sé. Es lo que hacen otros muchos artistas, lo sé. Y no importa. Y no importa porque no pretendo alzarme con el descubrimiento de nada nuevo, sino centrarme en construir belleza. Y no importa porque incluso de nada sirve que importe. Sólo importa que me centre. Es tan sólo una ilusión ver parte de un territorio transformado a mi entero antojo y según el sentido estético que me guía.

Perseguir la belleza es algo que me une a una tradición presente a lo largo de la historia de la Humanidad. La ancestral congregación de los buscadores de lo perplejo tiene sus acólitos esparcidos por el mundo entero, cual creyentes de la única religión que concibo y de la que me declaro seguidor: lo bello. Lo bello es sólo el aliento de dios, el vaho permanente de los corazones nobles.

Los poemas son algo semejante. Lugares escondidos y olvidados que emiten una señal de belleza en medio de la desidia; lugares de los que arrancas la voz en canto de la tierra acariciada. Es tan sólo un gesto silencioso en el paisaje para  no morir ahogado en la nada del caos. Otro poema que vence a la desesperación, o que al menos, se enfrenta a ella con el corazón limpio.





Saturday, 6 January 2018

LIBERACIÓN DEL MARCO Y DEFENSA DE LA TIERRA








I

A base de cuadros desechados -de marcos- he construido un nuevo estilo de obra que deja de estar al servicio de lo pictórico y renuncia a su condición de soporte para erigirse en elemento escultórico de primer orden. Dejo de lado el lienzo, el papel y la pared en beneficio de la tierra, de su horizontalidad. La tierra, ese territorio marginado y en desuso que habitamos, se convierte una vez más en el protagonista, y el marco se alza como su arma y su reclamo, incluso le resta protagonismo.

II

Una encerrona inesperada: lo político se cruza siempre en nuestro camino.

¿Y cómo es posible que la tierra vaya perdiendo su estatus de privilegio? Muy sencillo (y ya me empiezo a liar las patas, pero si callo pierdo la idea): El marco aquí lo es todo. La tierra, nada. El marco es el poder, un poder que delimita la tierra, que la secciona y divide sin otra voluntad que no sea la artística. Aparentemente. La cuestión es someter a la tierra a un marco legal que puede llegar a ser un octopus apropiatorio. La tierra se pierde si no la defiendes, y para eso también necesitas armas, es decir, marcos de actuación.

El asunto se riza del todo cuando pienso en el parcelamiento y en las relaciones políticas y filosóficas que conlleva ese poder delimitador. Pienso en Marx y en su actual pertinencia como punto de partida que por supuesto hay que superar si bien miramos los tiempos que corren. Y ahí lo dejo como la pista de un crimen, por si alguno de vosotros, estimados y escasos amigos, tiráis del hilo.

III

Sucede no pocas veces el cuestionamiento mismo del marco como elemento que delimita la pintura. Hay gustos que no lo admiten, su presencia interfiere en la obra, por muy neutro que sea. Vollard odiaba los marcos, y me consta que no es ni ha sido el único.

Trabajar a cielo abierto proporciona otros beneficios. La luz solar incide en la superficie de los marcos y proyecta una sombra que dibuja y completa la obra, como en un reloj solar. La obra crece y mengua según la luz que recibe. Es hora de seguir con el trabajo porque cada día que pasa me dice que es menor el tiempo del que dispongo para todo este tipo de sandeces que me alimentan.

Y no pienso en la muerte, o sí. Las ideas y los impulsos también caducan. Estas obras, ahora lo sé, son pequeños relojes solares que me recuerdan la fugacidad imparable de todo lo que está bajo el sol. Sin apresuramientos concibo un nuevo campo de batalla donde luchar por la liberación del marco y la defensa de la tierra.

Tuesday, 2 January 2018

UNA MAÑANA EN LA RESERVA INDIA DE SOLAGUA




I

El mundo en la niebla, -decía para no callar, para empezar con un título rápido, vestido de borrador. El mundo en la niebla sería otra crónica del fantasma que por mí siempre escribe. Tengo que darle vida y forma por el único medio que se hace presente, y dejarle hablar con mi conjunto. Su voz me anima y me tortura, y pide la vez para alzar la voz educadamente, que no es otra cosa que pedir su turno para escribir. No puedo hacer otra cosa por él, y a parte así me deja un rato tranquilo.

La niebla es la resaca que arrastramos, como un cansancio vital que nos provoca la fiesta continua del vivir. El mundo es hoy un borracho empedernido que da tumbos y bandazos a diestra y siniestra mientras se pregunta por el futuro, por este 2018 que acabamos de estrenar. Son como las zapatillas nuevas del calendario, el tiempo recupera fuerzas y nosotros, breves almas carnales, hacemos el intento de recomponer energías e improvisar a su antojo.

II

El paso de las bestias era el otro título que tenía en la manga, y es el camino que tomamos para llegar aquí, a la Reserva india de Solagua. La niebla nos tapa la boca con una venda en la lengua y solo veo una ventana poblada de garabatos borrados. Por el paso de las bestias te encuentras huellas de otros fantasmas, de otras nieblas.

Tenemos cataratas a la largo de la garganta, glaciares que descienden del volcán helado. Hace siglos que no digo una palabra, hace siglos que una palabra no me coge de la mano ni me tira de los dientes. Soy el último fantasma de la reserva india y emprendo un despertar mudo en un mundo helado. Ya es hora de dejar las sábanas tendidas en las últimas ramas, y sacudirme la escarcha y las telas de araña, que tengo otras cosas mejores que hacer. La resaca ya se quedó con la niebla.