"Lo primitivo no es lo mismo que lo bárbaro. Lo bárbaro ya está corrompido, lo primitivo aún no ha madurado." G. Leopardi

Monday, 20 November 2017

METAMORFOSIS, ENTERRAMIENTOS (o nuevas planchas de grabado)





Dejaré pasar una semana para ver las transformaciones. No quiero sufrir más. Mi lucha es en balde y solo puedo aspirar a practicar una especie de periodismo oculto,  a esgrimir unas crónicas de un espacio en vías de extinción. Poco a poco, sucede. Nadie se entera, ni yo tampoco escribo crónicas.

Ya ha pasado una semana y hoy volveré aquí, curado de los estados de ansiedad, con nuevas intenciones. Tratar de ver otras cosas que enterramientos y metamorfosis del paisaje. Trataré de ver una oportunidad nueva para ejercitar mi sentido del arte y dar rienda suelta a la ocurrencia. El arte es un lenguaje que no siempre tiene que articular mensajes. Balbuceos y desahogos estéticos. De momento veo que las nuevas tierras aplastadas pueden ser una plancha sobre la que grabar -con palos, con ruedas, con ladrillos; o sobre la que revolcarme como un burro al sol.

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Todo me dice que abandone. La molicie de los días rompe el cristal de los sueños. Todo me dice que gire. Que deje los campos, que me incluya en la vida de los humanos. Todo me dice que cambie de dirección, hasta una propuesta para trabajar en Matadero. He ido, me dejo aconsejar. Y nada es lo mismo. Supongo que tendré que afrontar una etapa de adaptación al nuevo medio. Colaborar en una de las Residencias es un honor, y un desafío.

Es así como la metamorfosis se ha de producir en mí, a la vez que en el territorio. También es ley de vida, dejar unas cosas para hacer otras. 

Wednesday, 15 November 2017

HECHOS EXTRAORDINARIOS DE LOS CAMPOS OLVIDADOS




Cuando más tranquilo estaba. Cuando más confiado estaba. Cuando más ilusionado estaba. Aparecen ellas, las máquinas. Las putas máquinas del diablo han empezado a meter mano a mis terrenos, sin previo aviso. Maldita casualidad. Llevaba más de tres semanas sin aparecer por allí y mira la que me están liando. Cerca, muy cerca de mis ruinas. A unos cuarenta metros están operando. Por días cambiarán el terreno, el paisaje. Cegarán madrigueras, enterrarán higueras. 

No hay quien se fíe de nadie. Tendré que sembrar de clavos los caminos para que este camión no traiga más tierra. Tendré que hacer una barricada para que la excavadora dé marcha atrás. La amenaza es inminente, como en las pelis de Van Damme, solo que más real, dramática y creíble. Aunque tendré que librarme de todo drama y de toda realidad y credibilidad para ponerme manos a la obra. Tarea tengo por delante.

Friday, 3 November 2017

UN LUGAR DE TRABAJO (en el olvido de los campos)



Como ya sabéis, de un tiempo a ésta parte visito con frecuencia el olvido de los campos. Allí,  me olvido de mí mismo y recupero la conciencia de la vida, de la materia que, aún desvencijada, recobra el paso, el pensamiento y la palabra. En una suerte de simbiosis establecemos lazos afectivos que fortalecen un diálogo con el territorio, con el espacio, con el vacío, con lo inútil.

Soy poco más que una voluntad invisible que se hace presente mediante los restos que nuestra sociedad desecha. En este caso, soy una mesa de trabajo en una remota loma. Quiero decir con ello que, para mí, la razón de vivir pasa por alejarme de la sociedad, o resguardarme de ella, aún cuando suponga olvidarme de mí mismo. Tal vez, ese sea el primer paso para ser  y continuar la búsqueda del encuentro mutuo con la nada, con el territorio,  con lo que hay y no hay.

Trabajar en los márgenes es una manera de ampliar la sociedad, y de visualizar otros núcleos donde la actividad humana sea de otra índole. Pongamos por caso que en estos campos olvidados pudiéramos sembrar memorias, saberes, experiencias. O tomates. Los campos olvidados nos pertenecen, y eso también lo hemos olvidado.

De momento cuento con este exiguo gabinete a cielo abierto para recoger el testimonio de estos campos olvidados, de su vacío, de su silencio, de la belleza de su herrumbre. Iré tan poco a poco que mi trabajo sólo será perceptible al cabo de cien años, cuando la sociedad actual haya agotado el esquema del beneficio y su esquizofrénica lógica encuentre en estos campos el sanatorio perfecto para recomponer la libertad del hombre. 

Monday, 30 October 2017

GUARDAR SILENCIO (y otras formas de resistencia política)




La alfombra convierte en salón a todo el campo circundante. Efectivamente, el campo es nuestra casa, sólo que no nos damos cuenta de ello. Necesitamos cuatro paredes para desarrollar nuestras vidas. Es lo normal. Pero no por ello no deja de ser triste.

Mejor guardo silencio, que según dicen, estoy más guapo. Pero guardaré otro silencio que me arma indefectiblemente ante toda opinión crítica, aquel silencio del que habla David le Bretón: "Guardar silencio y caminar son hoy en día dos formas de resistencia política".

Sunday, 22 October 2017

SARCÓFAGOS DEL AGUA (nueva inmersión en la intrahistoria)





                                                                                                                        Octubre 2017

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Todo sarcófago contiene una larva impronunciable. El recado del más allá nos trae el intento del hombre en convertirse en crisálida mediante la metamorfosis que cada cual debe ejecutar a su modo. El cuerpo conceptual del hombre amplió los horizontes de la materia a través de la simbología. El ritual de la imitación animal les pareció a nuestros antiguos un instrumento válido para perpetuar la memoria y conquistar el tiempo. Siempre hemos estado muy locos. 

En nuestro caso, nos aferramos al accidental devenir de un territorio,  no para conquistar el tiempo, sino para jugar con él, para comprobar su elasticidad y hacer del común obrar (tirar basura) una oportunidad para la actividad artística. 

El prolongado sueño de la periferia viene hoy a concentrarse en este objeto descontextualizado que da pie a una nueva aventura estética. La bañera se convierte en sarcófago mediante la misma operación que el sarcófago se convierte en nave. Una nave que se adentra en la muerte y que surca los espacios  en busca de las huellas de sus antecesores. 

Todo sarcófago es una puerta al más allá, y aquí, la bañera, sueña con el agua y los cuerpos que se dejaron quietos, con los párpados cerrados y los sentidos abiertos. Hoy, ésta bañera, tosco sarcófago de mi invención, reposa bajo el almendro calcinado y se vuelve hacia sus adentros para abovedar un espacio donde proliferen los insectos. Nada de faraones, ni reyes, ni superiores seres. Los insectos salvarán la tierra, una vez más.

Friday, 20 October 2017

GLOSARIO DE CONTIENDA (tercera parte)

                                                                                                                            Octubre 2017


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6. LOS MUERTOS TAMBIÉN FORMAN FILAS 

No escapamos de la cuadrícula ni muertos. Cualquier cementerio moderno muestra una organización cuadriculada de su espacio. La densidad de huesos por metro cuadrado es un problema en la actualidad que busca atajarse mediante la incineración. Lejos de la modernidad, muchos de nuestros ancestros elegían la cremación como forma de enterramiento para despedirse de sus seres queridos. Nuevamente arder, nuevamente el fuego. Las abejas también tienen una costumbre semejante, aunque no tenga nada que ver lo uno con lo otro ni con lo de más allá. Las abejas son una escusa para introducir la vida en medio de tanto hueso, su vuelo de flor en flor, su dulce producto, su sacrosanta esclavitud.


7. QUEBRADURAS

Acabo de empezar y ya estoy por las ramas, como un mono dislocado, (sabedor de su dicha) pues lo que quería tratar tiene que ver más bien con el ejercicio del arte, con organizar el accidente producido y convertirlo en milagro, en racionalidad sofisticada. De la cuadrícula a su quiebra, de su quiebra a su reinvención. De mostrar la identidad que cobra cada ladrillo fracturado. Ese ejercicio es el de la diferenciación del grupo, un trabajo que tiene como signo una distinguida cruz. También está el ejercicio y el oficio  de curar las heridas. Si todos fuéramos iguales, ¿cómo podríamos prestar ayuda los unos a los otros? Cada uno tiene ya su personalidad, su faz partida. Su cuerpo es un puzzle de quebraduras que encajan.


8. NO TOMAR COMO BUENO LO CORRECTO

Sobran anotaciones y aclaraciones al respecto. Quizás el extraño deber de pronunciarse como el silencio, que aveces está cargado de pólvora pero que siembra la paz deseada.



Thursday, 19 October 2017

DEMOLICIÓN Y BARBARIE (de unas ruinas que no lo eran aún)









Tendría que ir directo a la ducha. Huelo a ruina, a polvo, a tierra volteada. Tendría que ducharme pero tengo una urgencia mayor, la de narrar lo ocurrido en dos días. En dos días han tumbado parte del antiguo psiquiátrico de Leganés, concretamente los edificios que fueron destinados a los Talleres ocupacionales. Allí a los locos se les entretenían, les enseñaban malamente un oficio, o se les torturaban directamente, a saber. En cualquier caso he ocupado parte de mi tiempo en documentar el suceso y acumulo imágenes, vídeos, pensamientos. Falta documentar la última parte: el traslado del escombro al vertedero (Valdemingómez), ver el lugar donde quedan los restos del edificio. 

Parece ser que tras mucho tiempo estudiando el tema las autoridades han decidido que sí, que se podía demoler. Le pregunto al jefe de obras (Pablo) sobre la edad del edificio.

-Buh, eso de cuando los orígenes de Leganés, eso no se tenía en pie, y lo mejor es tirarlo. 
-Bueno, Pablo...pues si tú lo dices, sabrás más que yo, -le contesté con mansa socarronería. Ni puta idea, vamos. Me callé en ese momento porque Pablo es un mandao que no hace preguntas, un soldado que ejecuta órdenes que le importa una mierda ese maldito edificio. Al menos es amable y parece buen tipo, aunque el día anterior no me permitió entrar al solar para hacer fotos, cosa que no entendí. Tendré que inventarme una acreditación para éstas ocasiones. 

Observo la demolición, me gusta y me daña a la vez. La emoción, la ira, la congoja. Siento la energía de lo nuevo desplazando lo viejo, el poder de la máquina, sus movimientos perfectos, su implacable determinación. Oigo comentarios a mi alrededor sobre el maquinista: - La hostia el tío, es un Messi de la demolición. Me voy, no quiero oír más.

Podría haber convivencia de pasado, presente y futuro, que es de lo que se trata, lo que enriquece todo. Conservar parte del edificio, la fachada aunque sea, como hicieron con el edificio central de este mismo psiquiátrico; o qué se yo, no soy un experto en restauración de edificios. Pero parece que el plan de urbanismo no  contempla ese mazacote en medio de un paseo que puede dar continuación peatonal entre la Plaza Mayor y el parque de la ermita de San Cristobal.

Tuve una idea peregrina. Hacer con los escombros un semicírculo de graderíos, conservando el ladrillo visto. El espacio acompaña, es muy amplio y hay árboles y hierbas salvajes. Ya imagino cómo podría haber sido la nueva zona verde del barrio. Ahora a esperar, a ver lo que nos tienen preparado. El solar -vallado desde hace más de cuarenta años- tiene otro edificio alargado de una planta al fondo. Pregunto a Pablo si también lo van a demoler, me informa amablemente aunque sin pararse, que sí, pero de otra tanda. 

Hablo con algunos viejos que observan el acontecimiento del barrio. Ellos son los mejores testigos. Me hubiera gustado rescatar sus rostros ante el suceso, y sus palabras. Me informan de que allí antes había ganado, vacas y huertas, para alimentar a los pacientes. Que hacían matanza y de todo, y que  quien mandaba en todo aquello era una monja. Datos suficientes para un relato.

Unos piensan que ya era hora que lo tiraran, otros que a nosotros no nos importa, otros que lo han tirado porque se han encaprichado en tirarlo y hasta que no lo han tirado no han parado. Me gustaría saber, conocer todos los datos al respecto. Estoy por abrir una investigación, sin animo de tocar las pelotas. Me gustaría saber la valoración que ha permitido su demolición, en aras de qué, bajo de responsabilidad de quién. 

Seguro que el barrio gana una valiosa zona verde donde puedan jugar los niños, andar los ancianos y cagar los perros. A ver si no lo hacen a la puerta de casa. Seguro que el barrio gana en bienestar -está por ver. Lo que sí es seguro es que el barrio ha perdido un edificio de interés cultural y a casi todo el mundo le importa un carajo. Vamos bien. Seguimos bien.

Wednesday, 18 October 2017

EMPLAZAMIENTO REBELDE (en el barro del tiempo)






                                                                                                                                         Octubre 2017


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De los vertederos ilegales extraigo gran parte de los recursos que necesito para mi supervivencia. Dependo casi enteramente de esas improvisadas escombreras. Los materiales que aparecen y desaparecen en la zona son las presas que alimentan a mi espíritu. Como animales mitológicos, aparecen y desaparecen de un día para otro, alumbrados por el misterio del azar. 

Digo que esa materia, esos desechos, son objetos espirituales, por eso me hago cargo de ellos. Despojados de la utilidad para la que fueron diseñados, y desvencijados por el uso y el paso del tiempo, vagan errantes como monjes bajo la lluvia.

Mi tarea es acercarme a ellos y entablar un diálogo de silencios. Normalmente ellos me piden que les mire de otra manera, me dicen que aún tienen otra vida reservada. Es cuando uno entra en juego; en una suerte de adivinación uno tiene que descubrir esa vida reservada. Piden de mi escasa energía pequeños esfuerzos para elevarlos, para convertirlos en ellos mismos, sin utilidades ni servilismos de por medio. Para mostrar la otra cara de la materia: del desecho al rehecho, de la utilidad al arte.

Aún no sé si ellos, mis amados desperdicios, son conscientes o si sólo sospechan que son canales por los que circula la sangre sólida de un dios elástico. Dios es una entelequia materializadora, una presencia que se volatiza con la voluntad. El hacer, el obrar, es sólo una aproximación a esa presencia escurridiza que no deja de ponerte y quitarte cosas en la bandeja de la tierra.

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Reciclar no es un término que manejo normalmente, y en mi quehacer, en ninguna circunstancia. Tomar de la basura algo para reutilizarlo tiene el valor de salvar una vida. La materia, sea cual sea su naturaleza,  que tras pasar por la trituradora de la razón poética, siga en pie, merece el tratamiento de escultura. Toda escultura debe supurar espiritualidad por sus cuatro costados.

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Por otra parte, destaco esos desechos en medio de los campos como esculturas que denuncian a la actividad ilícita de tirar basura donde no se debe y de cómo mediante una ligera intervención los desperdicios pueden elevarse a otra categoría. Todo vertedero ilegal, toda escombrera improvisada es un espejo de nuestro tiempo. Y mi actividad, ávida de nuevas posibilidades, también lo es. El tiempo tiene un nuevo barro con el que tratar.

Wednesday, 4 October 2017

GLOSARIO DE CONTIENDA (segunda parte)


                                                                                       
                                                                                           Septiembre 2017

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3. PAZ ARMADA (manual para una tregua imposible)

La modernidad mantiene la idea de plasmar el trabajo como el primer fundamento de la obra de arte, el trabajo de estar en primera línea de combate, de resistencia, de guerra. El ser humano ha asumido de un modo bárbaro su naturaleza guerrera bajo la apariencia civilizada del trabajo. 

Lo normal es formar filas y partir hacia el campo de batalla, sea cual sea su apariencia. El noventa por ciento de la población es mercenaria, y lo saben. Abren fuego desde que se levantan, reciben su soldada a fin de mes y así se mantiene la guerra por doquier y con agrado.

Mostrarse al mundo supone entrar en guerra, estar expuesto a  ofensivas frontales y laterales, directas o indirectas, de primer nivel o de baja intensidad. Mostrarse al mundo supone intervenir en él sin miramientos ni compasiones. Condescendencias las justas. Arrojar al mundo un arma para combatir nuestro cansancio, o para expresarlo, arrojar al mundo un arma que te amenace, te saque de casa y te ponga en guardia contra toda normalización y gregarismo, contra toda idiotización, contra todo rivalismo y canibalismo.

Mostrarse al mundo supone disponer de un arsenal de defensa, de un cuerpo teórico que sea físico, que sirva de coraza y de bandeja para que el mundo sepa el porqué de mostrarse. Hay seres que se arreglan para no ocultarse, hay seres que van directos a la luz, -como la luz a ellos, y siguen su estela como el único camino a seguir.  

Mostrarse al mundo no tiene que ver con ser visibles, es más como quien habla con el vecino y no tiene otra intencionalidad que hablar con el vecino. El vecino es el mundo para muchos y el vecindario una especie de  sistema solar. En cualquier caso, mostrarse al mundo es una fase más del proceso. No tiene mayor importancia.

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4. PRINCIPIOS DE UN PROSCRITO (notas de una declaración desestimada)

Asumo toda soledad y toda sinrazón como mis señas de identidad. No necesito aprender idiomas, no necesito conocer a más gente ni ganar más caudales ni ser más feliz. Eso creo. Supongo que estoy en la plenitud de mis días y no quiero tirarlos a la basura. Supongo que hablo desde una cima donde nadie me escucha. He luchado toda una vida para lograr esta posición fuera de las trincheras y es ahora cuando puedo decir que comienza mi trabajo. 

Mostrarse al mundo no es tarea fácil. Qué me interesa que el mundo sepa de mí. Mostrarse al mundo es no tener reservas, es desnudarte, no esconder ases en la manga ni escudos en el corazón. Mostrarse al mundo no me es ajeno, de algún modo estoy acostumbrado. Otra cosa es que el mundo te mire.

Aún con ello, debo administrar mi voluntad y ser prudente con mi entorno. Alternar asuntos y hábitos. Lo mejor para pasar desapercibido es colaborar en actividades humanas de índole agrícola: recolectar tickets y piedras, regar a otros seres, consumir, ceder ante las inclemencias, pisar la cocina.

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5. PRUEBA DE FUEGO (y otras piromanías)

Solo quiero aprender a manejar armas de fuego con las que verter mi fuego sobre el mundo, armas de fuego como los pinceles y la pintura, como el lápiz y el papel, como la piedra y el espacio. El fuego es real y es metafórico. El fuego es todo aquello que te arde en los ojos y provoca incendios en tu mente. El fuego es todo aquello que te arde en la sangre y sacude y espanta y empuja a lo tibio lejos del curso de tu vida.

Fuego para arrasar los campos secos, fuego para obtener las cenizas que abonen la realidad. Fuego para llegar al fulgor de la verdad, fuego para apagar la mentira de estar muerto, para aniquilar la necedad de todo abatimiento, fuego para crear la luz en las tinieblas.

Ese fuego solo puede estar contenido y ser detonado por una inteligencia salvaje, lejos de la mansedumbre, de la domesticación y del estado del bienestar, -que tanto malestar causa. Lejos del grupo, en su núcleo mismo. Fuego, -fuego -a -discreción. Cortinas de fuego tiene la mansión de mis sueños.

La prueba de fuego es resistirse al fuego, dejarlo contenido en la cabeza de la cerilla que eres. La prueba de fuego es domesticar a la inteligencia salvaje, civilizarla, sofisticarla mediante una forma y un mensaje. La prueba de fuego es ese mensaje mismo, el contenido del fuego y de redefinirlo. Cómo queremos que sea y sobre todo a dónde aplicarlo, hacia dónde dirigirlo. En camino estoy. De momento, me conformo con reencarnarlo ...- en el cigarrillo que te enciendes.

Tuesday, 26 September 2017

UN MONTÓN DE PIEDRAS (y un cerro de palabras)




                                                                                                Septiembre 2017  



Por lo que me consta, majano es el nombre que tiene este tipo de construcción en tierras de Castilla y de Extremadura. Su origen es de índole agrícola, aunque son muchas las derivas que puede tomar. Estos montones de piedras se van acumulando por doquier: en medio de los llanos, al borde de caminos, en playas, cascadas, en cumbres de montañas. En los parajes últimos, o primeros.

Los majanos dibujan el paisaje, lo crean, lo singularizan. Dotan al territorio de una señal poderosa, de un punto estratégico, de reunión, jurídico o religioso. Hay teorías que afirman que con la eclosión del cristianismo muchos de estos túmulos fueron transformados en cruceiros. Me pregunto por qué se pueden encontrar a lo largo y ancho de el mundo. Parece que el hombre siempre ha estado amontonando piedras, sus razones tendrá, aunque más bien creo que se debe a un instinto ancestral, grabado a fuego en nuestro código genético. 

Estos montones de piedras tienen distintos nombres en según qué regiones. Cairns en la Europa atlántica, Apachetas en Suramérica, Ovoos en Mongolia. En la mitología clásica también tiene su hueco, que se lo digan a Hermes. En La Bíblia un montículo de piedras fue elegido como símbolo del pacto entre Jacob y Labán, y en la Antigüedad son señalados como puntos sepulcrales y rituales. También como torres de vigilancia. Es incuestionables: un montón de piedras siempre ha dado un juego bárbaro. 

Una variante de estos montones de piedras son los mojones, cuya utilidad es indicar los caminos a los distraídos caminantes y hacerlos visibles en épocas de nevadas. También se pueden ver muchos sin utilidad alguna, las stone balance que se le llama. Sólo buscan la belleza del equilibrio, -y desafiar a las leyes de la gravedad, y de la paciencia. Más que montones son hileras de piedras sometidas al frágil equilibrio que les ha dado la mano del hombre. Fragilidad, equilibrio y fugacidad en estado sumo, cualidades que el hombre expresa a través de un material nada frágil ni fugaz. 

La mano del hombre, ese desafío, ese milagro hacedor (y destructor), instrumento primero de la voluntad y de la inteligencia. La mano del hombre, maniática de la belleza, del horror, de lo imposible. "Pienso con la yema de los dedos", dejó escrito Carlos Edmundo de Ory. La mano del hombre, esa antena del cerebro, ese gesto parlante, esa raiz del cuerpo, es quizás la fuerza transformadora más potente que hay sobre la faz de la tierra, y lo primero que eligió fue una piedra. Nada más útil ni más a mano.

Yo creo que todo majano es una sombra nuestra, que señala nuestra existencia y desvela nuestra enfermedad: la vanidad. Son pocos los hombres que no quieren trascender a través de un cúmulo de piedras, que renuncian a emplear las vértebras de lo eterno como huellas de su paso por el mundo. Señalar el lugar sin estar a espensas de la historia es otra cara de la vanidad. 

Solo atienden a una razón genética: marcar el territorio, como el perro que orina. El hombre es un conquistador y la tierra su amada. La tierra deja besos sobre la tierra que el hombre amontona. Romances son los majanos, composiciones secretas, murmuraciones minerales, cuevas abiertas, alientos sexuales. Hace tiempo que ya lo sabéis, escasos, cabales y estimados amigos: la piedra es mi demencia y mi delirio. 


CAIRN OF HEAVEN (with Lewis Carroll and Alice )



"Existe una pobre clase de memoria que sólo funciona hacia atrás."

Lewis Carroll
(Alicia en el País de las Maravillas)

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Cualquiera diría que es una nube que corona la cumbre, pero no, es otra montaña que ha venido volando, como una isla flotante en el mar disuelto de los aires. Despegó como un dirigible, como una ballena hinchable, como un tarta de cumpleaños desecha. Cuando no hay banderas todo es más amable, -dijo ella tan inocente.

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En la parte inferior habitan trozos de hielo que flotan en el lago.  Los trozos de hielo son también islas, y guardan en su interior las letras de la palabra Aprende. Aprende a mirar, - dijo él. Aprende a verbalizar el paisaje que has creado. Aprende a penetrar en su misterio. Aprende a transmitir tus sueños en directo. Aprende a soñar con la seriedad del niño que juega, -dijo el otro. 

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Lo cierto no discute con lo fantástico, se limita a dejarle su espacio. Y a aplaudirlo.

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He creado con tinta nuevos arrecifes marinos. Ya puedo ver el fondo del lago y su superficie;
 e incluso de dónde procede el agua que le compone. 

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La montaña es un hongo de cristal gigante que esparce sus esporas como esponjas en el aire. Esponjas, piedras del aire que peregrinan como aerolitos.

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Pensar es empezar a dejar de ser tú. Eso ni se duda, -me digo.

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Tuesday, 19 September 2017

APACHETA SIN TIERRA (señalética de la huella y estampa intervenida)





Ficha técnica
Medidas: 50 x 38,5 cm.
Papel: Canson Barbizón 300 gr.
Técnica: Fotopolímero y gofrado, aguada y lápiz.
Planchas: 1 (fotopolímero: 29 x 18 cm.) + 3 (matrices para gofrado)
Título: Túmulo I
Autor: Carlos Medel Redondo
Precio: 220 €
Ejemplar único

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Quiero juntar a todos los túmulos, amontonar a todas las piedras. No sé su por qué. Por instinto. No tengo ninguna otra razón. Supongo que necesito una base sólida para empezar mi edificio. Supongo que necesito arrastrar un basto material para señalar mi fuerza de trabajo, o para llamar la atención a los dioses que se aburren por los campos. 

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Junto munición. Disparo al horizonte y a todo bicho viviente. Disparo al sol. No os acerquéis, entendedlo: sólo estoy defendiendo mi territorio.

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No me llaméis loco ni misántropo. Si venís con alguna ofrenda os invitaré a casa, a la casa de mis afueras, donde duermen mis crías momificadas, donde la memoria perdió su mentira, donde la materia es sólo materiávida, elevada a sí misma.

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Llevo una semana acampado aquí. Es un experimento habitar en este lugar. Ver si las autoridades toman partido o no. Ver en cuánto tiempo la autoridad se encarga de tocar los cojones. Mientras no tengo ni que pensarlo. Ya ves, aquí, en un sitio olvidado, en un vertedero de la memoria, en un no lugar con identidad propia. Acampar aquí es un experimento para probarme, para medir mi paciencia y mi miedo. Los "sintecho" encuentran su techo y su límite, aquí, bailando alrededor de este monumento sin nombre y sin tierra.

Wednesday, 13 September 2017

PUERTA A UNA MATERIA QUE LATE (y otros milagros aparte)


                                                                                            Septiembre 2017


La tierra diseña formas destinadas a engendrar vida con tal profusión que no hay tierra que abarque tanto engendro. Los hombres tendemos a emular sin pudor esta tendencia de la naturaleza, claro que de un modo tan burdo y artificioso que parece más un fingimiento cuando no una triste parodia. Pero en esas estamos.

Tendría que analizar los modelos ideográficos dominantes en la historia de las mentalidades para reforzar mi afirmación y ser más claro de lo que acostumbro a ser. No me interesa. Arrastramos una condena, una idea que impregna cada una de nuestras creaciones: el miedo a la muerte. El miedo a la muerte es el oxígeno tóxico de occidente, un miedo que se reproduce a su vez y afecta a todos los hombres, hasta convertirlos en bichos vivientes, conscientes de que todo tiende inequívocamente a fenecer.

En mi opinión, no es tan mala ésta visión. La tradición también ha sabido combatir la muerte mediante el carpe diem en el mejor de los casos, y el alzamiento del difunto, con la intención de perpetuarse en la memoria de su comunidad, en el peor de ellos. El cristianismo es quizás el ejemplo del que mejor puedo servirme. La ficción católica y el rollo de la resurección ha tenido tanta vigencia que ha creado una especie de cárcel mental.

La vida es un milagro sometido a la vida: la hierba esquiva la piedra y florece. Quiero decir que no hay milagro que no esté condicionado, o que todo milagro arrastra alguna especie de maldición. Hagiografías, memorias trastornadas, milagros cotidianos, contemplaciones de espesuras vacías -y de vacíos espesos, misiones tránsfugas, épicas desilachadas y alguna opinión sobre el arte en pleno siglo XXI. Un milagro, como decía.

El artista tiene una obligación: crear obras que le sobrevivan. Mentira, falso, incierto. En cada obra el artista se representa y de algún modo fuerza una resurección, lo mejor es que parezca que no esté planificada y que en ella no se detecte mediación alguna de las divinidades. La resurección es sólo la fecundación ficticia de una imaginación que sueña hacerse materia viva, una materia que late mientras articula pavorosamente un galimatías impronunciable, del cual he tomado aquí nota como mejor he podido: de puro milagro.

Monday, 11 September 2017

PRIMERAS CURAS (en el espejo de una metamorfosis)



                                                                                                                                     Septiembre 2017 

Si antes las estructuras pergeñadas buscaban simular templos para ahondar en la tierra como forma de adoración, ahora las estructuras buscan a guerreros para protegerla. La tierra libre que hemos heredado está en vías de extinción, como un animal cazado bajo la impunidad y capricho de los más poderosos. La metamorfosis sobre la que opero viene a cuento y es por lo demás urgente y necesaria. No me preguntéis su porqué.

La tierra siempre se ofrece, bajo su esplendor silencioso, a las tareas de reconstrucción. Muda de camisa y a veces de uniforme, en función de si sube a la oficina o baja a montar guardia. La tierra sobre la que habitábamos también nos representaba e identificaba, y es ofensa para nosotros comprobar que la tierra ya no nos pertenece, y apenas nos quedan cuatro paredes para encerrarnos y cuatro calles para correr como ratas. En cierto modo puede parecer una visión exagerada; no lo creáis amigos. 

No cuento con nadie para reconquistar los campos libres de mi comunidad. Yo soy el que me reactivo mediante ésta lucha con el vacío para reconquistar mi libertad. En este juego de espejos la tierra y el yo nos miramos como cómplices de la misma obra. Es decir, la pérdida de las tierras libres que hemos heredado es tanto como la pérdida de los derechos que hemos ido conquistando.

La doble lectura de la obra transita entre las esferas de lo personal y lo político con una soltura que provoca confusión. Esa misma confusión es la que pretendo elevar al límite con la intención de crear un entramado de relaciones, de espejos, que nos devuelva la luz necesaria para entender la importancia de los estrechos vínculos que nos unen a ésta tierra sin nombre.

MEMORIA Y LADRILLO (obra en un territorio ignoto)




                                                                                                                                      Abril 2017


Vuelvo sobre los pasos dados y repaso el fulgor de las huellas que un día quedaron sobre la tierra. En verdad no tengo otra cosa. Soy el trasunto marchito de una vasta memoria, y el ladrillo la memoria externa de la que me sirvo.

La memoria es un extraño territorio. Aparece y desaparece en la niebla del tiempo. La memoria es la tierra en bloque con forma de nube, que, cuando llueve rellena en nosotros el molde de lo que somos. Esa lluvia es también caos y escritura, un laberinto de signos que flota sobre la tierra y nos moja la cara, sacudiéndonos de encima el sueño que nos apresa.

El ladrillo contiene la memoria de un territorio como sujeto y objeto arqueológico; el tiempo se expresa en la corteza de su piel dormida. La memoria no es memoria hasta que habla, hasta que sale a la superficie, delimita un territorio y se expresa sobre él. La memoria es un territorio mental personal que pasa a ser colectivo.  La memoria es un mapa del tiempo, una nebulosa inconquistable: siempre hay reductos y núcleos de resistencia.

Vuelvo sobre los pasos dados y hay veces que me pierdo en el camino. No hay memoria que soporte la verdad de lo ocurrido ni hay verdad que soporte tanta memoria. La memoria es quizás ese camino de regreso de cuando te pierdes a cuando te encuentras, la reconstrucción de un camino a casa. La memoria, esa gran desconocida, que de vez en cuando te invita a volver sobre los pasos dados.

Wednesday, 6 September 2017

GLOSARIO DE CONTIENDA (primera parte)






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1. BAJAS DE COMBATE (soldados de arcilla y sol)

La visión de los muertos sobre el campo de batalla produce siempre una inequívoca desesperación, mezcla abrasiva de dolor, ira e impotencia. Es lo que suele ocurrir cuando decides habitar en un campo semejante. Yo estoy en guerra contra el mundo de tal modo que el mundo no parece enterarse. Mi lucha es en balde. Cuánto mejor. Yo arriesgo mi vida aunque esté al margen de la vida; yo pongo toda mi carne en el asador de los días -crematorio de rosas- y alimento con mi trabajo la siembra yerma de un hormiguero lejano. Por lo demás todo roza la perfección.

Todo roza la perfección, hasta cuando las heridas de muerte se dibujan con una claridad impecable, lo cual permite vislumbrar el momento del hachazo, el momento preciso cuando, con un grito, se cercenan los miembros y el degollamiento salpica sobre nuestro rostro lascas de sangre. Las heridas detentan la honda huella de la espada, y el ladrillo triturado atesora las líneas maestras de la demolición.

Diría que con estos cadáveres han caído parte de la cúpula de un secta benigna, pero no lo diré. Diré lo que todos ya sabéis, que por mucho tiempo que trascurra el ladrillo y la piedra siempre tendrán adeptos alejados de las leyes de la lógica y el confort, y que la convivencia con el ladrillo avanza en silencio, arrastrando a la humanidad hacia las nuevas formas de lo inútil.

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2. LADRIFORMES (nuevos uniformes para los caídos)

La imagen de los ladrillos partidos dan una nueva vida al ladrillo. La nueva forma, obtenida a partir de su quiebra, de su fragmentación y deformación, es una reivindicación del ladrillo, en diferentes planos, y supone su resurección bajo una nueva apariencia.

Su quiebra nos ha permitido observar su interior, el cual nos habla de su composición y ofrece un color encendido difícil de igualar. Es lava sin oxidar; es sangre semiseca y tinte mineral: carne de momia fresca.

Los ladriformes responden a la realidad de superar una quiebra, de encajar un golpe, de vestir una derrota. Los ladriformes responden a la necesidad de reponerse, de combatir a la inconsistencia que nos acosa y de hacerse cargo de los riesgos que asumimos al seguir respirando.

La visión de los ladrillos partidos dan autonomía a sus partes y a la vez sus grietas dibujan un nuevo ladrillo, que puede tener semejanzas con lo real (un pié, un gigante, un miembro, una espiga) o no tenerlas y pasar a formar parte de un laboratorio de escultura, que es precisamente lo que más me interesa del asunto. Con la quiebra del bloque de ladrillo se abre un nuevo infinito.



Monday, 24 July 2017

HERIDAS DE GUERRA (y plan de recomposición)






De nada sirve despertar a base de martillazos, de nada sirve guiarse por señales que conducen a la nada. He vuelto a mis campos después de casi dos meses y encuentro los símbolos de reactivación descompuestos, como si fueran fortalezas destruidas en un campo de batalla. Alguna máquina pesada destinada a la roturación de los campos o alguna cosechadora ha pasado por allí y ha triturado el martillo entero (qué paradoja!) y la mitad del templo circular. La lógica del mundo no necesita del proceder de los símbolos sino de veraces intercambios comerciales. La agricultura se impuso ya en el neolítico y con ella la gestión de los excedentes y el crecimiento urbano, -diría algún sabelotodo.

Recojo  fotográficamente los daños causados. Como un inspector analizo la escena del crimen, me acerco a los cadáveres, examino las heridas mortales, huelo el dolor y detecto en el aire los moscardones de la muerte. El verano es hoy la masa putrefacta de un edificio desecho. Ciertamente es un material nuevo para la reflexión.

No he podido salvar a muchos de los maravillosos ladrillos que tanto admiraba, es más, he provocado su destrucción con la intención de exhibirlos y reactivar el lugar. Si los hubiera dejado en su sitio seguirían enteros, útiles para el olvido y la historia por decenas de años más. Tocar algo, por leve que sea, tiene sus consecuencias; tocar algo para modificarlo es asumir ciertos riesgos. Quién iba a sospechar que aquellas huellas de vehículos apenas perfectibles eran el sendero estacional de maquinaria agrícola. La lección está en bandeja: por muy atento que estés y por muy buenas que sean tus intenciones no estás a salvo de funestos imprevistos. Y no quiero más dramas. 

Pienso en recoger los fragmentos, algunos en recomponerlos con colas y pegamentos,otros, los más dañados, en triturarlos del todo para extraer una arena rojiza. Pienso que pensar en estas tareas me alejan del verdadero meollo de la cuestión: seguir construyendo en otros parajes, seguir circunvalando la periferia de Leganés, como un antecesor nómada a esta desquiciada era. La temporada de recolección ha terminado por estos lares, pero antes habrá que sanar las heridas de guerra.




Wednesday, 12 July 2017

EL MARTILLO DESPERTADOR (o la señal desterritorializada)





"Sigo bregando en tierra de nadie, adquiriendo una conciencia que me empodera sobre estas tierras. Yo soy nadie, por lo tanto estoy autorizado a decir que son mis tierras, que en ellas trabajo y a ellas me entrego. Tanto nos han despreciado, -a las tierras y a mí- que nuestros lazos se estrechan creando vínculos de sangre."

Encuentro en un ensayo de Maria Teresa Herner (revista Huellas, nº 13) información al respecto. Bajo el título de "Territorio, desterritorialización y reterritorialización: un abordaje teórico desde la perspectiva de Deleuze y Guattari", María Teresa trata el tema que me interesa con el prisma de la filosofía, del contexto postestructuralista, de la metafísica de la presencia y de la teoría de los signos; y ahí ya me pierdo del todo. Sin embargo extraigo algunas notas y me centro un poco en algunas líneas que han sido centro de investigación y debate durante décadas.

Para empezar anoto la definición (no tiene desperdicio) del concepto de desterritorialización: 

"Referente a la pérdida de territorio, pugnas de poder; donde te condena a vivir en sitios indiferenciados, donde se rompe toda relación con la historia y la memoria de los lugares, donde existe una amnesia territorial que puede significar extrañeza y desculturización."

Claro está que mi problemática individual es extensible a una gran parte de la sociedad. Ahí lo dejo,-por ahora.

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Quería dar un martillazo sobre la tierra con la misma intención que Miguel Ángel lo dio sobre la rodilla de Moisés. Bounarotti estuvo más acertado: el martillazo hay que darlo al humano, aunque sea de piedra. Nietzsche y Zaratustra también lo tenían claro.

Quería dar un martillazo sobre la tierra para despertar a los muertos y que hagan temblar a los vivos. Pero me ha salido una señal sin nombre, una señalización hacía ningún lugar: una indicación de huida. Creo en el azar, creo en bandhus, en esas conexiones atemporales de signos, conceptos y mentes. No es casual ni el martillo ni la señal, aunque yo sea el primero en sorprenderme.

Monday, 22 May 2017

LA HUELLA DEL FUEGO (land art y grabado)






Spiral Land es una obra compuesta por los carbones y ladrillos 
hallados en medio de un incendio a las afueras de Leganés. 

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El pasado 21 de febrero hice entrega y presentación del proyecto fin de ciclo de grabado y estampación en el salón de actos de la escuela Arte10. Bajo el título de La huella del fuego, he realizado 10 planchas de fotopolímero aplicando la trama estocástica como base técnica. Setenta estampas numeradas, más pruebas de estado y otras estampas intervenidas.

El proyecto incluye dos libros (Memoria y Documento gráfico) encuadernados con cola caliente y pastas blandas en negro, de diferentes tamaños. Os muestro el texto que preparé para la presentación, del cual dejé algunas cosas en el tintero con el fin de ser lo más breve posible.

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....Y ahora toca presentar mi proyecto, titulado LA HUELLA DEL FUEGO,  que consiste en el diálogo que establezco con un paisaje en concreto. Un paisaje calcinado, un llano en cenizas  en el cual intervengo con una serie de caracteres gráficos  (como letras, números y espirales) formados con materiales del lugar.

La idea nace de compaginar el Land Art (movimiento que utiliza la naturaleza como escenario artístico) y el grabado, mediante la técnica del huecograbado en planchas de fotopolímero.

Técnicamente es importante destacar el uso de la trama estocástica o de frecuencia modulada, cuya misión es  la de descomponer la imagen digitalmente para su posterior trasferencia a la plancha de fotopolímero) pues no es lo habitual a la hora de trabajar en este medio  que se conoce popularmente como fotograbado.


-La edición completa consta de 70 estampas / papel Hannemülhe 300 gr. / contiene 7 carpetas, cada una de las cuales dividida en dos partes o secuencias autónomas y complementarias: Cuaderno en llamas y Campo de visión, compuestas cada una por cinco estampas (en formato A3).

-La técnica: Huecograbado sobre planchas de fotopolímero/ a través de la trama estocástica o FM, (frecuencia modulada).

Creo que los resultados conseguidos son óptimos y que ahora le toca al jurado aquí presente valorar mi propuesta.


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El proyecto fue calificado con la máxima nota. Mi alegría aún perdura. Y además otra: la estampa que aquí muestro ha sido seleccionada en el Certamen de Arte Jóven que organiza anualmente la Calcografía Nacional. En cuanto sepa las fechas de la exposición del certamen daré noticias. 

Thursday, 18 May 2017

NUEVAS RUINAS (nuevos sueños)



Ladrillos antiguos, macizos, a mi entera disposición. Campo. Silencio. Algún moscón , hormigas y las avionetas de Cuatro Vientos sobrevolando las nuevas ruinas. Nuevas ruinas para mí, porque quizás tengan ciento cincuenta años de antigüedad, o trescientos. Amo a estos ladrillos, a unos más que otros, -y eso también es cierto. R. Smithon prefería dibujarlos.

El ladrillo es la piedra del homo constructor, la pieza que marca el inicio del Holoceno. Transformo el abandono de un lugar, lo reactivo. De ruinas y olvido pasa a ser una obra abierta. Restos de una caseta de campo de cinco metros cuadrados del que salen signos y grafías. Trabajo en dos de sus caras (norte y oeste) haciendo símbolos básicos con los ladrillos recuperados. Otros son extraños, a medio construir, amagos de estructuras que quedan a la espera de la inspiración. El resto se queda como estaba. Es bueno dejar algunas cosas tal cual las encontré. Digo que es bueno pero es igual, lo que quiero decir es que así, interviniendo en dos lados e ignorando los otros dos se toma mejor perspectiva de la voluntad que me guía, del estado anterior y posterior a mi trabajo.

Campo, silencio, campo, silencio, ladrillos, avionetas. Bloques a la medida de la zarpa humana. Planchas de tierra apretada, apelmezada y atemperada por cien días de sol. Ladrillos de adobe, de barro, de arcilla, hechos con toscos listones de madera. Ladrillos curtidos por la intemperie del tiempo.

Su peso en la historia del arte es incalculable, pero lo podemos dividir en dos grandes periodos: el antiguo y el industrial. Aquí ya entraríamos en historiografías, y sinceramente me da pereza iniciar ese giro argumental. Prefiero pensar en el remate efímero con que va rubricada la imagen: ese tela de poliespan que quería ser serpiente volátil, o bandera de un imaginario tibet mediterráneo y que finalmente simula la estela de mi paso; una suerte de interrogante que trabaja incansablemente sobre las nuevas ruinas. Una estela de condensación sobre la tierra que se ha caído del cielo. Tal vez tengan la culpa las avionetas de Cuatro Vientos, que me dicen que las monte, que desde el cielo se ven otras cosas, que desde el cielo también se puede escribir. De momento, sueño con un drom.