Sunday, 25 October 2020

EL BLANCO Y NEGRO SIEMPRE FUE UNA AYUDA





El blanco y negro son la pareja que me rescatan de la estridencia diaria de los colores. El color es la vida, dicen. No voy a negarlo, aunque no hay que olvidar lo más importante: la luz. 

El blanco y el negro son la pareja que mejor manejan los aspectos de la luz. Una temporada trabajando con ellos me será suficiente para recobrar la serenidad, para alcanzar de nuevo ese equilibrio necesario que nos permite ser nosotros mismos.  



LAS LINDES PAGANAS (otro pasaje pseudomístico bajo la rúbrica de dios)




Ficha Técnica

Título: "El horizonte  no sabe del cielo"
Técnica: Fotografía digital  sobre papel.
Medidas: 280 x 210 mm.
Año: 2017
Precio estimado: ---
Autor: Carlos Medel Redondo


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1


En su trajín diario iba hilvanando el territorio. Pasar el hilo de la vida por el ojo de la aguja para guiarla en el misterio. Iba bordando los caminos con su caminar huidizo. De una zona a otra, de un hito a otro, pequeñas paradas donde hurgaba a su antojo. Era tan consciente de la fugacidad y unicidad de la vida que construyó su identidad de acuerdo a ello. Y encontró el lugar perfecto.

2

Perseguir con la mirada el vuelo de las aves, sin registro de días o especies. Ellas no dejan huella en el cielo, pero la dejan en la mirada del que contempla el vuelo de las aves. No perseguir con la mirada el vuelo de las aves, es igual, ocupará el mismo espacio en tu memoria.

Revisar las cunetas con sus manos ávidas de cuerdas y de clavos. Cuando llegaba al lugar señalado intervenía con tanto afán que cualquiera diría que estaba construyendo su hogar. 

Bordar sobre las heridas del paisaje. 

No hay una idea clara, lo sé. Hay que lidiar con ello. No hay un dibujo consciente. No hay un desahogo abierto. No hay una propuesta. La estocada: Es puro despropósito, un camino inconsciente hacia la perdición más exacerbada. Al menos, no hay regocijo en ello, no hay autotortura -ni autocensura-, no hay romancitismo ni pragmatismo. Hay lo que hay, el extraño gozo por estar a tu bola. Sin molestar a nadie y nadie que te moleste.

3

Diríase que trenzaba los campos muertos con sencillos símbolos de vida, como si se tratara de un gran tapiz informalista. Las escombreras eran perfectas aglomeraciones (efímeras colecciones) de esqueletos objetuales con los que hacer improvisadas instalaciones. Entonces, el espíritu de las artes danzaba lleno de júbilo por aquellos desolados lugares, y pareciera ser que un atisbo de esperanza se pudiera colar sobre el horizonte. Al parecer, la esperanza siempre firma igual. Con una curva que te hace girar y no parar, con una sonrisa llena de complicidad que te hace reír y pensar en volver otro día por aquí.

4

Una reacción atmosférica dice que voy por buen camino, como un guiño del cielo que te dice que todo tu quehacer ha servido para formar este círculo en el cielo por donde entrar y salir de la tierra. Quizás un día forme un tornado que conecte directamente Las Charcas negras y el Palacio Esmeralda.


5

El azar es la maña de lo posible para dejar de serlo. Todo me indica que este velo vespertino es la rúbrica de los acontecimientos que tuvieron a cabo allí una tarde no muy lejana en el tiempo. El espíritu redimido de la tierra quemada sobre la que trabajó aquella tarde -y las siguientes-  firma su fatiga con satisfacción. Y yo, pobre impostor, puedo ya descansar al haber presenciado tal maravilla.


6

Pasajes de las sagradas escrituras ignoradas por todos los tibios de espíritu como yo. Decían que en el cielo se marcaría por un instante la huella de dios, y que en ella se resume el significado de nuestro devenir. Pensadores de todos los tiempos han llegado a la misma cuestión. Y a la misma solución. Rodar, girar, como las hélices del ventilador que me alivia del sofoco de ésta ola de calor. 

Ya han empezado los incendios estivales. Nunca han dejado de hacerlo. Ha llegado el tiempo donde se acumula el trabajo que espera tras las llamas y los bomberos. Sembrar símbolos de regeneración, de diálogo, de creación y recreación, de iniciación, de esperanza. Combatir las heridas con la pomada invisible del arte. Cuatro piedras bien puestas son suficientes para paliar el dolor que el fuego ha dejado latente sobre la tierra. Y la tierra necesita esas cenizas para ser tan fértil como ayer. El ciclo comienza de nuevo; eso es lo que aquí está firmado hoy en el cielo de la tarde.


7

El horizonte no sabe -ni siquiera sospecha- que él es una penumbra rectilínea, quebrada hoy por dos elementos en sus extremos: un árbol y una casa. El cielo no sabe -ni sospecha- que es un lienzo donde reina una elipse deshilachada, blanca y llena de luz. Me gustaría dibujar algo semejante sobre un papel y mostrarlo al mundo. Pero quizás  la imagen ya no lo necesita porque así fue en  su origen, se basta a sí misma de este modo, prístino, originario. Su difusión ya no  me interesa, su función está bordada en mi mente con la suavidad que  firma dios todos los días en el lienzo del cielo.


Tuesday, 21 July 2020

TERRITORIO VÍA SATÉLITE (radiografías de un corazón laminado)





Ficha técnica:

Técnica: Transferencias sobre papel de grabado.
Medidas: 29,5 x 42 cm.
Año: 2018
Autor: Carlos Medel Redondo

Aclaraciones: Las imágenes han sido captadas por un satélite de Google y son geolocalizaciones personalizadas. Me explico. Mi trabajo ha sido ampliar las imágenes que en su día grabó un satélite y recortarlas hasta dar con los terrenos que tomo para trabajar y por donde moro constantemente. Raro es que no esté en ninguna de ellas.


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He aquí mis caminos, mi veredas, mis llanos,
 mi habitat rudo, mis ruinas, mi páramo.
He aquí mis huevos, mis venas, mis pulmones,
 mis intestinos, mi corazón laminado.

El organismo de un sueño 
de cristal, piedra y barro,
de un sueño tangible a la deriva
que día, tarde, noche y madrugada
me viene acompañando.

Pero nada de esto es mío.
Ni el sueño, ni el corazón ni el páramo. 

Utilizar el posesivo de primera persona
tan solo me aporta llevar a la ficción el sitio
  intangible pero real de los sentires, 
de esos que sí tengo aún
 como propios e intransferibles.

Y nada más, una ficción como otra cualquiera,
que busca la particular manera
de entretejer los hilos que mis pasos dejan.

Thursday, 28 May 2020

ESPEJO DE LA VERDAD (y la virtud de todo artificio)



*

Todo falsedad; y estamos tan acostumbrados a ella que la tomamos como cierta. Pues lo mismo pasa con lo que nos cuentan desde el espejo del televisor. Todo es mentira, pero nos la tragamos que da gusto. Puro artificio. Lo más triste es que preferimos la mentira, o las medias mentiras -que no medias verdades-  a la verdad. Y es sencillamente por miedo, la cobardía siempre prefiere la adulación y la ignorancia el placer. Porque la verdad es fácil de reconocerla: siempre viene de cara y duele.

*

El espejo, en contra de lo que comúnmente se cree, es un instrumento de enorme desconocimiento.

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Las autoridades recomiendan el uso de mascarilla, incluso de pantallas protectoras, ante televisores y demás medios de información. Los virus que emiten son contagiosos y afectan gravemente nuestra salud.

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El miedo impide pensar y así todos tenemos miedo y un pensamiento anulado sin capacidad crítica. La paranoia se termina cuando pasas por ser un enfermo más de la pandemia. El virus matará todas tus dudas, todas las falsedades. Por eso se lucha contra él en vez de asumirle. Ojo, asumirle no es negarle.  Habría que asumir esa ruleta rusa (u otra) para proporcionar un giro a nuesta mente, para asomarse y conocer un poco otro lado de la vida, quién sabe si más interesante.


Sunday, 8 March 2020

Wednesday, 19 February 2020

N-006 A (con alguna disertación sobre la fotografía digital)






Gris, frío y cortante como el invierno, como el asfalto, como el horizonte, como la afilada frontera del quitamiedos. Los paisajes desde la carretera me han cautivado desde que el pasado noviembre un viaje de trabajo me obligó a salir de la burbuja de casa. Bendigo al trabajo, a la carretera y al amigo que me proporcionó ambas escapatorias.

Las imágenes que me interesan integran paisaje y carretera, sin disimular en absoluto mi condición de copiloto, de pasajero absorto, y sin evitar los numerosos elementos que intervienen en semejantes fotografías, en especial todos los relacionados con las indicaciones de carreteras y autopistas.

 El desplazamiento a gran velocidad me obliga a estar atento y a tener la cámara del móvil activada, preparada para captar el siguiente punto de interés, que a menudo me sorprende por adelantado, captando la imagen inmediatamente posterior. Carne de papelera, pensaba.

 Y así  ocurre otra cosa a la prevista. Me frustra constantemente, hasta que lo acepto tras cientos de imágenes congeladas. Sucede que el instante es otro con la velocidad y que para atrapar lo esperado se debe entrenar la sincronía del ojo que mira, del cerebro que elige, el dedo que dispara y la cámara que congela. 

Solo tienes un instante fugaz para disparar como un furtivo en el noche. Luego está el otro deleite, el de la sorpresa, el de ver la presa capturada. Contemplar el paisaje que atraviesas a toda caña mientras el mismo  paisaje te atraviesa a ti mismo como una flecha fantasma con punta de algodón envenenado. Comprobar que esa imagen contemplada no se parece a nada a la esperada. Es cazar a la princesa en vez de al gamo. Aunque quizás la una era la otra, o las dos el mismo ser al mismo tiempo, tal y como cuentan algunas inverosímiles y desacreditadas leyendas.

Tuesday, 7 January 2020

LIQUIDAMOS TU ZONA DE CONFORD (gratuitamente)



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I.

Este discreto cementerio de sillones me sirve para simbolizar mi reciente vida pasada. Uno de ellos, era el sillón donde solía sentarme a escribir, otro donde leía, otro donde dibujaba, otro donde dormía la siesta, otro donde fumaba y bebía, otro donde me aburría viendo basura televisiva. Otro, donde dormitaba hasta el alba. Otro, donde me amaba.

Creo que me dejo algún que otro sillón, como el sillón de parado de larga -tirando a eterna- duración. Desde ese sillón dirigía -más ancho que pancho- la política del país. Era mi parlamento, mi Moncloa particular, mi congreso (sin diputados), mi senado (sin señoritingos estirados), mi trono sin rey, mi reino sin payaso, mi Estado sin títere soberano. Tan sólo aquel sillón era suficiente para comandar la vida que alcanzo.


II.

Era lo único que hacía: cambiar de sillón cada vez que cambiaba de ocupación. La ocupación no era otra que pensar. Siempre tenía una excusa perfecta, o varias, de tal modo que la tarea inicialmente propuesta quedaba pospuesta para la indolente eternidad. No hacer nada era algo tan difícil que me ocupaba todo el día y parte de la noche. No desistía en mi empeño y yendo de sillón en sillón conseguía doblegar a esa vanidad podrida que aún hoy me tiñe de sinsabores. Aunque qué demonios, sin la vanidad no hubiera podido continuar escribiendo una sola línea y no hubiera podido matar el tiempo con mis propias manos.

En cualquier caso, el cambio de sillón respondía a un minucioso plan de destrucción masiva del ser postindustrial. Ese cambio de sillón se producía cada vez que iba a cometer un acto fáctico, tangible y reconocible en un futuro cierto. Y en cierto modo, los jugadores de la playstation hacen lo mismo pero con un artefacto de última tecnología. La improductividad aviva mi pulso.

III.

Pienso en el éxito de cada fracaso, en el fracasa mejor de Beckett como algo ligado con la temática propia del sillón, de manera que así conseguía ese imposible de no hacer nada cada vez que iba a hacerlo. Esta renuncia al hacer, este abrazo a la improductividad no esconde lo que es: una crítica al exceso de productividad del ser humano, y en particular, al exceso de mi productividad artística, que por excesiva no logra la altura que el arte requiere.

Mi vocación por no hacer nada era como la del artista del hambre de Kafka. No digo que la gente -la sociedad en general- tenga que entenderlo, sino que tenga que aceptarlo. A veces no entendemos algo hasta que no lo aceptamos.  Hay que saltarse el prejuicio de la sinrazón y sacudirse de encima el estrecho y siempre espinoso yugo de la razón. Hacemos las cosas porque las hacemos, así de simple y de sencillo. Hacemos las cosas de un modo extraño, al igual que no las hacemos.

Hoy anhelo la vida de ayer y miro a esta montonera de sillones desvencijados con profundo cariñó -y rabiosa calma- por haberme dado tantas horas -la vida entera- de infructuosos placeres. La calma es indescriptible, como esa contradicción que me nutre (mitad voluntad extrema, mitad  sordomudo arrepentimiento); indescriptible como la sensación de firmar tu propia eutanasia. Entre estos sillones mis huesos se hallan ocultos, aunque sospecho que cualquier día me pegan un susto de aquí te espero.


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Meses después retomo el sillón desde otra perspectiva. La de trono. La de poltrona. La del poder. Un sillón es el sarcófago escalonado del ser actual, momificado mediante el vendaje digital, el nuevo lenguaje que las nuevas generaciones utilizamos. El alcance de su difusión ha provocado que el lenguaje de siempre, basado en parte por su corporeidad, esté desapareciendo.

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Y a considerar está la otra, la intermedia, la del obrero que descansa, la de la persona, la del ser consciente de estar medianamente alienado, adiestrado, domesticado con el bozal de la televisión y la camisa de fuerzas del sillón donde reposa. Tal vez hastiado. Tal vez satisfecho de haber vuelto a su casa con el trabajo bien hecho. O mal hecho. O deshecho. 

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La televisión -o el móvil- es el fuego que tiene cercado tu cerebro. 

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Mirar a una pantalla es anular el mundo. Liquidar la vida de un plumazo. Cuando miras entregas parte de ti. La televisión es el medio que destruye tu medio, lo oprime y te lo arrebata. El Ladrón de Ojos, lo llamarían en el Antiguo Egipto. Desde el sillón entregamos en bandeja a nuestro ojos a merced de cualquiera. Hay que huir de la mierda, por mera supervivencia. La pantalla te manda ceguera, ceguera hueca, luz de olvido, luz de mil tóxicas, luz ladrona de vida.


El televisor ha sucumbido a la pantalla. El espejo del mundo. La pantalla ha sustituido a la bola de cristal. Todo es producto de un hechizo. La producción televisiva es una realidad que te reconduce a un espejo y una serie en bucle de imágenes familiares. La producción televisiva ha muerto y en su lugar se alzan multitud de plataformas audiovisuales. El destino es el mismo:otro sillón desvencijado desde el que ves nuevos anuncios. Comprarás otro sillón nuevo desde donde renovar su cobarde culo lleno de mierda que apesta a miedo. Comprarás otro sillón nuevo desde donde reinarás en tu hermosa zona de conford. Comprarás otro sillón, y quizás ya de segunda mano -o culo-, desde donde te integrarás a la perfección en el pútrido detritus de un cementerio de pantallas deslumbrantes.

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Sunday, 1 December 2019

LA RAZÓN DEL ARTE (entre la basuraleza y el reciclaje)


I 

Tienen las luces de la humanidad la mitad de sus bombillas fundidas. La otra mitad busca entre la oscuridad la forma de seguir alumbrando el mundo. Como luciérnagas clarividentes se afanan en su trabajo y se ofrecen de linterna para iluminar los caminos por los que transitan las gentes que aman el arte.

La razón de reutilizar materiales desechados ha sido una de las luces que me han guiado en mi  travesía por las afueras de la ciudad en busca de la pureza. Siempre  he obrado con lo que me ha sido dado; el entorno manda y pone en mis manos la materia que me pertenece y representa.

La razón es un astro luminoso que hoy ha sido bordado con hilo azulado sobre el horizonte de la maleza. Es astro y es fruto porque emerge de la cinta blanca que el viento hizo abrazar  al matorral, como si le dotase de vestido y de notable singularidad. Y digo que es astro y fruto porque en la casual conjugación de elementos –lo natural de la maleza, lo artificial del fieltro sintético- se encuentra la causa y el nacimiento  del arte.

II

El contexto actual nos ofrece un nuevo y maltrecho panorama en la historia de la humanidad marcado por el desarrollismo sin límites y un ultracapitalismo amoral que ha puesto en jaque al planeta mismo. Surge así lo que muchos han definido ya como basuraleza, ese hábitat propio ya del Antropoceno en el que vivimos y convivimos como podemos. 

Me gustaría ser tan ingenuo para pensar que el arte es la única salvación, la única lucha posible contra la imparable devastación de nuestra tierra. La conquista de la belleza, la construcción de imágenes en las que el alma se pueda elevar y reconfortar, imágenes que sirvan para vencer la fealdad y fatalidad del mundo imperante, de ese mundo a oscuras, de bombillas fundidas, de corazones rotos, de ambiciones manipuladas, de zombis, de cerebros destruidos. Y ciertamente soy así de ingenuo.

Por todo eso, la sinrazón del desecho y  de toda la basura que en silencio conquista la tierra, es una sinrazón despreciable que debo invertir a favor del arte. Y lo que aquí ofrezco como un ejercicio de equilibrio entre opuestos, (entre cielo y tierra, entre lo accidental y lo elaborado, entre lo artificial y lo natural) esconde la pelea, el grito y el forcejeo que toda lucha entraña, para acabar siendo una fórmula aplicada al paisaje que aquí acondiciono mediante una operación de reciclaje estético.

Cada cual lucha a su modo, como decía Marx o interpretaba Pirandello. La desidia del mundo debe ser combatida de raíz, y ya que no puedo cambiar el mundo -resuena Rimbaud- ni el rumbo de la historia, cambiaré, en la medida de lo posible, mi entorno, mi territorio, mi persona.





Tuesday, 30 July 2019

ESPIRALOVE (canción de cuna)


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"Yo no sabía que había nacido para amarte, y sigo sin saberlo aún sin dejar un minuto de amarte.
 
Yo no sabía que había nacido para ser padre, y sigo sin saberlo aún siendo padre.
 
Yo no sabía que había nacido para ser artista, y sigo  sin saberlo aún siendo artista. 
 
Yo no sabía que había nacido para amarte, y sigo sin saberlo aún sin dejar un minuto de amarte."
 
***




Friday, 12 July 2019

DEL TERRÓN Y EL RAYO (remendar la tierra)


Ficha Técnica


Título:  [Otros: "" / ""]
Técnica: Fotografía digital sobre papel, intervenida a mano mediante cosidos. (Hilo amarillo).
Medidas: 28 x 21 cm.
Año: 2019
Precio estimado: 100 €
Autor: Carlos Medel Redondo

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Hubo un tiempo que no tenía más oficio que recorrer un territorio. No me pregunten por qué. Supongo que era por simple fascinación y por disponer del tiempo suficiente para darle curso. El caso es que en mis numerosos paseos encontré un día un camión que vertía tierra sobre el recodo de un camino que terminaba en una pequeña escombrera. 

Creo que ya lo he contado en otra ocasión, es igual. Mi afán periodístico tomó el pulso de la noticia y estuve hablando con el conductor -un tanto incomodado por mis preguntas-, al cual se le puede ver en dirección al camión. No volvieron por allí, pero dejaron transformado parte del paisaje. 

La intervención con el hilo de Ariadna viene justificada por un afán de recomposición: el de devolver la tierra al camión que la trajo. Es así como el derramamiento de esa tierra extraña -e igual a todas, prácticamente- significa un borrón sobre el terreno inicial que deja dibujado los efectos de una leve avalancha. 

Cada hilo sostiene con su rayo el terrón describiendo la trayectoria de su caída; cada hilo es un rayo de los afectos que forma una pirámide con el sarcófago en su cúspide. Nada de proyectarse hacia el cielo y hacia los dioses celestes; hoy toca proyectarse sobre la tierra y sus desplazamientos. El hilo de Ariadna va cumpliendo misiones allí donde ve algo que remendar. Aunque en verdad poco remienda, y más bien dibuja otros sietes, otros patrones de lo visible.


Wednesday, 3 July 2019

EPIFANÍA DEL TÚMULO (diseño para un páramo olvidado)



Ficha Técnica

Título: "Epifanía del túmulo"  [Otros: "Esbozo para la tumba de un escriba" / "Carro de piedras tirado por una cometa" / "Espejismo en la nieba" / "Estudio para el traslado de una pirámide"  ]
Técnica: Fotografía digital sobre papel fotográfico, intervenida a mano mediante cosidos. (hilos: blanco, rojo y rosado).
Medidas: 420 x 295 mm.
Año: 2019
Precio estimado: ---
Autor: Carlos Medel Redondo


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Hay entorno al túmulo una recreación arquitectónica dibujada con hilos. Es como un esbozo de arquitectura efímera que diseña un territorio mítico olvidado por todos. Pero es algo más. Otra vez. Siempre hay algo más y siempre hay algo nuevo que interpretar sobre lo antiguo. Nuestros ojos nacen en cada despertar y trazan en cada mirada nuevas sendas hacia el Jordán. 




DYNAMICUS (o la maquinaria del devenir)

Ficha Técnica Título: Dynamicus I Técnica: Punta seca y acetato Tamaño matriz: 3 matrices de acetato, 2 de 70 x 50 cm. y 1 de 50 x 35 cm. Ta...