Wednesday, 19 February 2020

N-006 A (con alguna disertación sobre la fotografía digital)






Gris, frío y cortante como el invierno, como el asfalto, como el horizonte, como la afilada frontera del quitamiedos. Los paisajes desde la carretera me han cautivado desde que el pasado noviembre un viaje de trabajo me obligó a salir de la burbuja de casa. Bendigo al trabajo, a la carretera y al amigo que me proporcionó ambas escapatorias.

Las imágenes que me interesan integran paisaje y carretera, sin disimular en absoluto mi condición de copiloto, de pasajero absorto, y sin evitar los numerosos elementos que intervienen en semejantes fotografías, en especial todos los relacionados con las indicaciones de carreteras y autopistas.

 El desplazamiento a gran velocidad me obliga a estar atento y a tener la cámara del móvil activada, preparada para captar el siguiente punto de interés, que a menudo me sorprende por adelantado, captando la imagen inmediatamente posterior. Carne de papelera, pensaba.

 Y así  ocurre otra cosa a la prevista. Me frustra constantemente, hasta que lo acepto tras cientos de imágenes congeladas. Sucede que el instante es otro con la velocidad y que para atrapar lo esperado se debe entrenar la sincronía del ojo que mira, del cerebro que elige, el dedo que dispara y la cámara que congela. 

Solo tienes un instante fugaz para disparar como un furtivo en el noche. Luego está el otro deleite, el de la sorpresa, el de ver la presa capturada. Contemplar el paisaje que atraviesas a toda caña mientras el mismo  paisaje te atraviesa a ti mismo como una flecha fantasma con punta de algodón envenenado. Comprobar que esa imagen contemplada no se parece a nada a la esperada. Es cazar a la princesa en vez de al gamo. Aunque quizás la una era la otra, o las dos el mismo ser al mismo tiempo, tal y como cuentan algunas inverosímiles y desacreditadas leyendas.

Tuesday, 7 January 2020

LIQUIDAMOS TU ZONA DE CONFORD (gratuitamente)



***
I.

Este discreto cementerio de sillones me sirve para simbolizar mi reciente vida pasada. Uno de ellos, era el sillón donde solía sentarme a escribir, otro donde leía, otro donde dibujaba, otro donde dormía la siesta, otro donde fumaba y bebía, otro donde me aburría viendo basura televisiva. Otro, donde dormitaba hasta el alba. Otro, donde me amaba.

Creo que me dejo algún que otro sillón, como el sillón de parado de larga -tirando a eterna- duración. Desde ese sillón dirigía -más ancho que pancho- la política del país. Era mi parlamento, mi Moncloa particular, mi congreso (sin diputados), mi senado (sin señoritingos estirados), mi trono sin rey, mi reino sin payaso, mi Estado sin títere soberano. Tan sólo aquel sillón era suficiente para comandar la vida que alcanzo.


II.

Era lo único que hacía: cambiar de sillón cada vez que cambiaba de ocupación. La ocupación no era otra que pensar. Siempre tenía una excusa perfecta, o varias, de tal modo que la tarea inicialmente propuesta quedaba pospuesta para la indolente eternidad. No hacer nada era algo tan difícil que me ocupaba todo el día y parte de la noche. No desistía en mi empeño y yendo de sillón en sillón conseguía doblegar a esa vanidad podrida que aún hoy me tiñe de sinsabores. Aunque qué demonios, sin la vanidad no hubiera podido continuar escribiendo una sola línea y no hubiera podido matar el tiempo con mis propias manos.

En cualquier caso, el cambio de sillón respondía a un minucioso plan de destrucción masiva del ser postindustrial. Ese cambio de sillón se producía cada vez que iba a cometer un acto fáctico, tangible y reconocible en un futuro cierto. Y en cierto modo, los jugadores de la playstation hacen lo mismo pero con un artefacto de última tecnología. La improductividad aviva mi pulso.

III.

Pienso en el éxito de cada fracaso, en el fracasa mejor de Beckett como algo ligado con la temática propia del sillón, de manera que así conseguía ese imposible de no hacer nada cada vez que iba a hacerlo. Esta renuncia al hacer, este abrazo a la improductividad no esconde lo que es: una crítica al exceso de productividad del ser humano, y en particular, al exceso de mi productividad artística, que por excesiva no logra la altura que el arte requiere.

Mi vocación por no hacer nada era como la del artista del hambre de Kafka. No digo que la gente -la sociedad en general- tenga que entenderlo, sino que tenga que aceptarlo. A veces no entendemos algo hasta que no lo aceptamos.  Hay que saltarse el prejuicio de la sinrazón y sacudirse de encima el estrecho y siempre espinoso yugo de la razón. Hacemos las cosas porque las hacemos, así de simple y de sencillo. Hacemos las cosas de un modo extraño, al igual que no las hacemos.

Hoy anhelo la vida de ayer y miro a esta montonera de sillones desvencijados con profundo cariñó -y rabiosa calma- por haberme dado tantas horas -la vida entera- de infructuosos placeres. La calma es indescriptible, como esa contradicción que me nutre (mitad voluntad extrema, mitad  sordomudo arrepentimiento); indescriptible como la sensación de firmar tu propia eutanasia. Entre estos sillones mis huesos se hallan ocultos, aunque sospecho que cualquier día me pegan un susto de aquí te espero.


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Meses después retomo el sillón desde otra perspectiva. La de trono. La de poltrona. La del poder. Un sillón es el sarcófago escalonado del ser actual, momificado mediante el vendaje digital, el nuevo lenguaje que las nuevas generaciones utilizamos. El alcance de su difusión ha provocado que el lenguaje de siempre, basado en parte por su corporeidad, esté desapareciendo.

*

Y a considerar está la otra, la intermedia, la del obrero que descansa, la de la persona, la del ser consciente de estar medianamente alienado, adiestrado, domesticado con el bozal de la televisión y la camisa de fuerzas del sillón donde reposa. Tal vez hastiado. Tal vez satisfecho de haber vuelto a su casa con el trabajo bien hecho. O mal hecho. O deshecho. 

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La televisión -o el móvil- es el fuego que tiene cercado tu cerebro. 

*

Mirar a una pantalla es anular el mundo. Liquidar la vida de un plumazo. Cuando miras entregas parte de ti. La televisión es el medio que destruye tu medio, lo oprime y te lo arrebata. El Ladrón de Ojos, lo llamarían en el Antiguo Egipto. Desde el sillón entregamos en bandeja a nuestro ojos a merced de cualquiera. Hay que huir de la mierda, por mera supervivencia. La pantalla te manda ceguera, ceguera hueca, luz de olvido, luz de mil tóxicas, luz ladrona de vida.


El televisor ha sucumbido a la pantalla. El espejo del mundo. La pantalla ha sustituido a la bola de cristal. Todo es producto de un hechizo. La producción televisiva es una realidad que te reconduce a un espejo y una serie en bucle de imágenes familiares. La producción televisiva ha muerto y en su lugar se alzan multitud de plataformas audiovisuales. El destino es el mismo:otro sillón desvencijado desde el que ves nuevos anuncios. Comprarás otro sillón nuevo desde donde renovar su cobarde culo lleno de mierda que apesta a miedo. Comprarás otro sillón nuevo desde donde reinarás en tu hermosa zona de conford. Comprarás otro sillón, y quizás ya de segunda mano -o culo-, desde donde te integrarás a la perfección en el pútrido detritus de un cementerio de pantallas deslumbrantes.

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Sunday, 1 December 2019

LA RAZÓN DEL ARTE (entre la basuraleza y el reciclaje)


I 

Tienen las luces de la humanidad la mitad de sus bombillas fundidas. La otra mitad busca entre la oscuridad la forma de seguir alumbrando el mundo. Como luciérnagas clarividentes se afanan en su trabajo y se ofrecen de linterna para iluminar los caminos por los que transitan las gentes que aman el arte.

La razón de reutilizar materiales desechados ha sido una de las luces que me han guiado en mi  travesía por las afueras de la ciudad en busca de la pureza. Siempre  he obrado con lo que me ha sido dado; el entorno manda y pone en mis manos la materia que me pertenece y representa.

La razón es un astro luminoso que hoy ha sido bordado con hilo azulado sobre el horizonte de la maleza. Es astro y es fruto porque emerge de la cinta blanca que el viento hizo abrazar  al matorral, como si le dotase de vestido y de notable singularidad. Y digo que es astro y fruto porque en la casual conjugación de elementos –lo natural de la maleza, lo artificial del fieltro sintético- se encuentra la causa y el nacimiento  del arte.

II

El contexto actual nos ofrece un nuevo y maltrecho panorama en la historia de la humanidad marcado por el desarrollismo sin límites y un ultracapitalismo amoral que ha puesto en jaque al planeta mismo. Surge así lo que muchos han definido ya como basuraleza, ese hábitat propio ya del Antropoceno en el que vivimos y convivimos como podemos. 

Me gustaría ser tan ingenuo para pensar que el arte es la única salvación, la única lucha posible contra la imparable devastación de nuestra tierra. La conquista de la belleza, la construcción de imágenes en las que el alma se pueda elevar y reconfortar, imágenes que sirvan para vencer la fealdad y fatalidad del mundo imperante, de ese mundo a oscuras, de bombillas fundidas, de corazones rotos, de ambiciones manipuladas, de zombis, de cerebros destruidos. Y ciertamente soy así de ingenuo.

Por todo eso, la sinrazón del desecho y  de toda la basura que en silencio conquista la tierra, es una sinrazón despreciable que debo invertir a favor del arte. Y lo que aquí ofrezco como un ejercicio de equilibrio entre opuestos, (entre cielo y tierra, entre lo accidental y lo elaborado, entre lo artificial y lo natural) esconde la pelea, el grito y el forcejeo que toda lucha entraña, para acabar siendo una fórmula aplicada al paisaje que aquí acondiciono mediante una operación de reciclaje estético.

Cada cual lucha a su modo, como decía Marx o interpretaba Pirandello. La desidia del mundo debe ser combatida de raíz, y ya que no puedo cambiar el mundo -resuena Rimbaud- ni el rumbo de la historia, cambiaré, en la medida de lo posible, mi entorno, mi territorio, mi persona.





Tuesday, 30 July 2019

ESPIRALOVE (canción de cuna)


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"Yo no sabía que había nacido para amarte, y sigo sin saberlo aún sin dejar un minuto de amarte.
 
Yo no sabía que había nacido para ser padre, y sigo sin saberlo aún siendo padre.
 
Yo no sabía que había nacido para ser artista, y sigo  sin saberlo aún siendo artista. 
 
Yo no sabía que había nacido para amarte, y sigo sin saberlo aún sin dejar un minuto de amarte."
 
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Friday, 12 July 2019

DEL TERRÓN Y EL RAYO (remendar la tierra)


Ficha Técnica


Título:  [Otros: "" / ""]
Técnica: Fotografía digital sobre papel, intervenida a mano mediante cosidos. (Hilo amarillo).
Medidas: 28 x 21 cm.
Año: 2019
Precio estimado: 100 €
Autor: Carlos Medel Redondo

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Hubo un tiempo que no tenía más oficio que recorrer un territorio. No me pregunten por qué. Supongo que era por simple fascinación y por disponer del tiempo suficiente para darle curso. El caso es que en mis numerosos paseos encontré un día un camión que vertía tierra sobre el recodo de un camino que terminaba en una pequeña escombrera. 

Creo que ya lo he contado en otra ocasión, es igual. Mi afán periodístico tomó el pulso de la noticia y estuve hablando con el conductor -un tanto incomodado por mis preguntas-, al cual se le puede ver en dirección al camión. No volvieron por allí, pero dejaron transformado parte del paisaje. 

La intervención con el hilo de Ariadna viene justificada por un afán de recomposición: el de devolver la tierra al camión que la trajo. Es así como el derramamiento de esa tierra extraña -e igual a todas, prácticamente- significa un borrón sobre el terreno inicial que deja dibujado los efectos de una leve avalancha. 

Cada hilo sostiene con su rayo el terrón describiendo la trayectoria de su caída; cada hilo es un rayo de los afectos que forma una pirámide con el sarcófago en su cúspide. Nada de proyectarse hacia el cielo y hacia los dioses celestes; hoy toca proyectarse sobre la tierra y sus desplazamientos. El hilo de Ariadna va cumpliendo misiones allí donde ve algo que remendar. Aunque en verdad poco remienda, y más bien dibuja otros sietes, otros patrones de lo visible.


Wednesday, 3 July 2019

EPIFANÍA DEL TÚMULO (diseño para un páramo olvidado)



Ficha Técnica

Título: "Epifanía del túmulo"  [Otros: "Esbozo para la tumba de un escriba" / "Carro de piedras tirado por una cometa" / "Espejismo en la nieba" / "Estudio para el traslado de una pirámide"  ]
Técnica: Fotografía digital sobre papel fotográfico, intervenida a mano mediante cosidos. (hilos: blanco, rojo y rosado).
Medidas: 420 x 295 mm.
Año: 2019
Precio estimado: ---
Autor: Carlos Medel Redondo


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Hay entorno al túmulo una recreación arquitectónica dibujada con hilos. Es como un esbozo de arquitectura efímera que diseña un territorio mítico olvidado por todos. Pero es algo más. Otra vez. Siempre hay algo más y siempre hay algo nuevo que interpretar sobre lo antiguo. Nuestros ojos nacen en cada despertar y trazan en cada mirada nuevas sendas hacia el Jordán. 




Wednesday, 26 June 2019

HOLA ¿HACEMOS ALGO? (por ejemplo, salvar tu tierra)



Ficha Técnica

Título: "Hola ¿ hacemos algo?"  [Otros: "Des-aparece" / "Había hecho halgo" / "Manos arriba" / "H de Hermanas" ]
Técnica: Fotografía digital.
Medidas: 280 x 210 mm.
Año: 2017
Precio estimado: 100 €
Autor: Carlos Medel Redondo

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Allí le daban las tantas, aguantaba en su faenar hasta que casi no podía distinguirse un hilo blanco de un hilo negro. No tenía otra hora que la que marcaba el límite de la luz. Había encontrado el camino por el que debía perderse en un sinfín de representaciones gráfico-mágicas a fin de salvaguardar un territorio periférico ligado a su intimidad. Y a su historia.

Constaba de lo siguiente: ir cambiando la posición de los ladrillos para formar, en primer término, símbolos, letras, con las que luego componer palabras y quizás en un futuro, frases, oraciones, textos, jeroglíficos. (Creación de un lenguaje en un medio determinado). En ese ir cambiando y componiendo iban apareciendo pequeños hallazgos, esbozos de algo distinto y parecido a la vez. Las llamaba Transiciones. 

Muchas Transiciones surgían en medio de una  fiebre provocada por trabajar a ras de tierra, de tener que estar agachado, tumbado, de cuclillas, de pie, alejándose y rodeando la superficie sobre la que trabajada para ir corrigiendo e ir cogiendo perspectiva de lo realizado. 

Ahora resulta sencillo verlo así, cada pieza acabada, pero allí, en medio del trajín y de las cenizas parecían los extraños puzzles de un demente. Hoy me dijo que agradecía que el número de ladrillos no fuera excesivo, lo cual le hubiera causado mayores quebraderos de cabeza pues el proyecto se estaba gestando y no era del todo consciente de su magnitud. 

La H tiene el poder de la atracción. Es un bastión en la ciénaga, un catamarán que apenas oscila en el fango. Como un imán doble apunta al norte y al sur, al este y al oeste para atraer  todas las energías circundantes. Una letra tan racional como la H siempre utiliza la perspectiva para proyectarse en el espacio. A falta de sonido -no es cierto, la H es un ultrasonido- se ejercita sobre la tierra con sus miembros estirados para llamar la atención y decirte: Hi, Hello, Hola: ¿Hacemos algo? (Help!!!!!)



Sunday, 23 June 2019

NO ES NO ( palabra del Señor, y de la Señora)




Ficha Técnica

Título: "No es No"  [Otros: "Palabra de fuego" / "Miscelánea del No" / "Palabrita del Señor" / "]
Técnica: Fotografía digital.
Medidas: 280 x 210 mm. (aprox.)
Año: 2017
Precio estimado: 80 €/ 80 €
Autor: Carlos Medel Redondo



I



Tan claro como decir no. No es No desde el inicio de los tiempos. Rastreo en mi tradición y como cristiano que soy me lleva al Paraíso, al episodio de la Biblia en el que Dios lo dio todo, pero con límites. Nadie da todo a cambio de nada, ni siquiera Dios. "No muerdas la manzana que te ofrece la serpiente; no sucumbas a las tentaciones del diablo." No he revisado las palabras exactas de las Sagradas Escrituras, pero oigo a Dios decirlo: No. Y cuando pronuncies no dirás No es No.  

II

No es no es  también una de las banderas -máximas- del actual feminismo. Respeto, -Respect, que cantaba Aretha Franklin. Ni más ni menos. Demostrar respeto a los demás es, además de respetarte a ti mismo, es uno de los pilares de los diez mandamientos del vivir en sociedad. Aunque yo a aquí vivo en la soledad de las cenizas y digo No es Sí al suceso de llamas y doy gracias al fuego extinto.

III

La negación es un atributo exclusivamente divino, como el fuego. Solo el humano tiene capacidad para entenderlo, lo que no significa que lo asuma y aplique a su conveniencia. El No es el patriarca, el bastonazo en la tarima de los teatros. Acatarlo significa sometimiento. Pero también el que dice No sufre ese sometimiento a la regla superior. Luego esta la fórmula para no complicarse uno la vida: Decir Sí a todo.

Por consiguiente, y siguiendo esta breve línea argumental, nos encontramos de frente a Ella, a la Libertad. La libertad consiste en desafiar al No, el llevarle la contraria. La negación conoce así su naturaleza malvada. La historia ha sido testigo del Imperio de las Leyes, fronteras, limites muy flexibilizados en la actualidad por el empuje de lo económico. Nada nuevo.

IV

 La pregunta es: ¿Por qué no? Asumimos las leyes al asumir nuestra vida en sociedad, aunque hay que considerar que no todas las mentes son tan lacayas como la mía. Gracias a todes aquelles por los que decís No, y lucháis sin tregua por las últimas parcelas de la libertad que quedan. Suscribiría las palabras del gran Ilegal a propósito de su último disco: "hacer un llamamiento a la Rebelión siempre es saludable además de necesario", aunque no me guste reconocerlo.

V

Debemos ser un poquito animales, y a veces nos pasamos y llegamos a ser monstruos. El animal rechaza, el hombre niega. (La nueva especie: el hombrenimal campa a sus anchas). La negación es la encarnación de la moral, una espada que disecciona la realidad  para limpiarla de maleza. La negación te permite seguir avanzando por el camino del bien. Decir No es No es un comando armado de monosílabos que decapita capullos viperinos. No es no sin circunloquio alguno.

VI

 Hiedras salvajes secuestran nuestros actos, aunque lo neguemos.

Sunday, 9 June 2019

PASTO DEL FUEGO (códigos para la tierra)






*

Es necesario hacerse cargo de todo lo que arderá. Sin remedio, los números que nos desvelan la medida de las cosas, serán pasto del fuego. No quedarán nada de ellos. Pasan los días numerados y dejan una ceniza blanquecina en tu garganta, como si fuera el polen del tiempo en eterna primavera. .

En el fragor de los calendarios los números ordenados arden también a la espera. Desconocemos que el fuego posee de una temperatura visual dotada de invisibilidad.  Me resulta un gozo ver la materia que ignora su futuro en llamas. No se sabe si éste es su clímax o aquél.

El color blanco también arde, pero bajo cero.

Dicen que los números se encuentran en todas partes, que aunque sean invisibles pertenecen a la naturaleza de las cosas, sean tangibles o intangibles. Además tenemos números aúreos y números pi. 

Tanto los números como las letras son invenciones humanas para entender el mundo y poder conocerlo y compartirlo. También existe el mundo sin números o letras, pero ya no sería mundo. ¿Entonces, qué sería? Vida, una vida lejos del mundo, del conocimiento, del ser la persona que somos con nombre y apellidos. 

Wednesday, 5 June 2019

LOS JUEGOS DE DELFOS (se lo sabe y se lo cree)


Ficha Técnica

Título: "Seº"  [Otros: "Sé y desaparece" / "Games of Delfos" / "Pedagogía de campo" / "Es muy fácil decir: Sé tú mismo, pase lo que pase]
Técnica: Fotografía digital.
Medidas: 280 x 210 mm.
Año: 2017
Precio estimado: 100 €
Autor: Carlos Medel Redondo

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I

Acabo de recibir una noticia. El centro donde realicé el ciclo superior de Grabado y Estampación ha seleccionado mi proyecto para presentarlo a un tinglao. Vean:


DIMAD, junto a su comité organizador, y en nombre del Comité asesor de la Bienal
Iberoamericana de Diseño y del Consejo Rector del 8o Encuentro BID de enseñanza
y diseño, invita a los centros iberoamericanos de formación en diseño a participar
en una muestra colectiva de diseño joven de Iberoamérica (bid_est) a través
de una selección de los mejores trabajos de sus alumnos en curso, recién graduados
y/o de posgrado como resultados de aula y de innovación formativa.


Así empieza el archivo que he recibido esta mañana a fin de informarme sobre tan interesante convocatoria. Deputamadre -digo para mis adentros. Es algo que le levanta el ánimo a cualquiera. De tal modo que solo he tenido que mandar imágenes para que el centro (Arte10) gestione el resto, tras mi consentimiento.

Hacía tiempo que no indagaba en el material con el que compuse La Huella del Fuego; de eso hace dos años ya. Entre el maremágnum de imágenes he elegido una veintena, y la escuela que elija cuales son más aptas. Cada centro de enseñanza puede mandar cuatro proyectos. No espero nada, pero hay premios de los que no tengo ninguna información. Tampoco la he solicitado, de momento.

Como decía, entre el maremagnun de imagenes almacenadas en un pendrive semiperdido he podido hacer una rápida criba. La imagen que os muestro no está dentro de las elegidas, pero es la protagonista de hoy. Una -S construida con ladrillos y una -E de carbones. Sobre la palabra formada -SE- hay un pequeño círculo: un signo -el de los grados Celsius-, o una potencia elevada a cero, un exponente nulo y absurdo, como la aureola de los santos.

Halo, limbo y gloria. Trabajar con el no-ser después de haber sido tantas cosas y ninguna. Trabajar con el no ser de este mundo que ya no reclama lo divino como parte esencial de la vida. Ahí lo dejo, para que cada cual saque lo que tenga que sacar. No voy a estar siempre desarrollando la función de poeta y a mataros de aburrimiento en consecuencia.

II

Me arriesgo, y acometo de nuevo los quehaceres de poeta -o de teórico de la imagen, porque ya hace tiempo que os maté de aburrimiento a todos. Aburrir es un recurso que los poetas emplean para quedarse solos y desarrollar así su aburrido -aunque sacro- oficio. Cirlot tendría tarea conmigo, pero él ya nos dejó su legado y somos nosotros los que debemos de hacer de Cirlot. Cojo la pértiga en mano y salgo pitando. Mi turno llegó.

La primera letra del ser y del saber -y su imperativo, o sea la -S-, es una construcción efímera, una escalera de dominó que induce directamente a la idea de su pronta caída. La -E tiene en su ser los carbones del ayer. Es todo un llamamiento a la construcción del Ser, a recomponerse tras el incendio. El carbón en sí es una mina. El carbón será la tiza que dibujará la causa de su naturaleza. No sabemos dónde o sobre qué dejará su negro rastro aterciopelado. El carbón, a parte de símbolo, es una herramienta vital de dibujo y una materia combustible con la que calentarnos en los fríos días del mundo.

El ladrillo es otra mina, una cantera rebosante de símbolos. Cada ladrillo es una ciudad entera, y por ende, un hombre perdido entre sus calles. Pero ante todo es una pieza. Aquí, en la serpiente de dominó, cada ladrillo conserva tizna de la hoguera a la que perteneció. Y le doy su importancia por lo que es en sí y por lo que construye con el resto. Cada ladrillo debe de estar a una distancia determinada, la justa para que al caer haga caer al otro. Al siguiente, al próximo.

El ladrillo en sí es el símbolo actualizado de la hostia consagrada, pero conjuntamente el ladrillo forma una iglesia sin aparentes dioses. El ladrillo es la tabla de salvación de cualquier nihilismo, la tabla de adobe en blanco que espera tu escritura culiforme. No puedo hablar en serio: las cosas más serias me hacen gracia. El ladrillo no es un Iphone, ni un Smartphone, ni un Hawai. El ladrillo es un brick de arcilla, una dosis de tierra racionalizada que, en mi caso, quisiera personalizar.

Cualquier formación de ladrillos es una escultura única que activa el paisaje. Es como la mano del hombre, como una huella de nuestra civilización. Es el símbolo de la clase obrera, de la cual no quiero ni hablar. De momento.

La -S de Sol y de Sun, alumbrada desde Photoshop. La -E de Eclipse, sombreada de igual modo. Y la luna a la izquierda, en el círculo que antes marcaba cero grados Celsius. De tal manera que nos encontramos con otros símbolos de repente. (Pedagogía con un ladrillo en la mano, a modo de Hamlet, pero con el corte del existencialismo social) Un nuevo jeroglífico se abre ante mis ojos. No sospechaba yo que  ya tenía resuelto el enigma, cuando volvió a ramificarse. Pedagogía con lo que hay a mano. //// (SEO o no ser). El caos siempre se retroalimenta.

III

Lo importante es formar una fila, un dibujo, un signo, un diseño, una escultura, y que con su presencia matérica sea capaz de cambiar -y potenciar- el paisaje presente. El paisaje desciende a lo terrenal, tú actúas en la tierra que pasarás a llamar propia. Tu acción es un exorcismo que sacude de encima el polvo de la enajenación en la que vivimos. He dado vueltas a esta idea anteriormente, pero no sé si la tengo del todo completada. Ayudadme, dioses ocultos; ayúdame Apolo, ayúdame Homero.

La tierra propia no tiene propiedades privadas. Es un territorio, y por lo tanto es de todos. Concretamente, la tierra es de quien la trabaja, de toda la vida. Ya lo dijo aquel bárbaro barbudo, tan denostado y ajado hoy. La tumba del marxismo no ha hecho más que crecer, y sobre ella crecen árboles frondosos.

En cualquier caso y a lo que íbamos: hacer dominós de ladrillos o simplemente utilizarlos para componer figuras -a ser posible una superficie despejada- es una forma de diseñar exteriores. Encajaría perfectamente en Diseño de exteriores o en Arquitectura efímera. Creo. De un modo sostenible con el entorno, de un modo que soluciona un desastre, que busca soluciones a situaciones caóticas y da aliento a seguir construyendo en medio de las cenizas. Dicho de otra manera -según uno de los objetivos específicos de las bases: "Promover visiones innovadoras que aporten soluciones responsables y sostenibles en un entorno en constante cambio." 

La solución es generar arte en medio del desastre, no para hacerlo bello -que también- sino para reflexionar "sobre lo que estamos a punto de hacer". De un modo que ayuda a potenciar la reflexión , sea a nivel social (revisión del modelo social y económico, consecuencias del hiperdesarrollismo) o a nivel personal. "Potenciar la reflexión y la innovación pedagógica en el ámbito académico", es uno de los objetivos generales que vienen en las bases de la convocatoria. Otro que creo cumplir.

"Fomentar el uso de nuevas tecnologías y de materiales no convencionales para posibilitar el trabajo de los diseñadores en espacios singulares." En ese sentido encuentro mi lugar en la sociedad. Mi trabajo sería el de diseñar exteriores, espacios singularmente olvidados, marginados. Descampados, periferias, parques, puentes, lugares todos que guardan en común la desidia de nuestros días de forma elocuente.

Esa desidia es común al mundo, y a nivel personal también encuentro desidia a espuertas. Trabajar mi desidia en los lugares más desidiosos, canalizarla. Trabajar en el lugar que me simboliza es poner toda la carne en el asador, aunque solo haga mirar. Otro enigma queda resuelto -hasta que vuelva a ramificarse- gracias a la invocación del oráculo. Con un click visual quedo deslumbrado. De repente me encuentro con algo en lo que creo que ya tengo una larga experiencia. Muy anárquica y heterodoxa, eso sí. Hermanas, soñar es gratis. "Sé tú mismo", ya te lo dijo el Oráculo de Delfos.


IV

El Oráculo de Delfos no era más que un ruinoso templete en una zona montañosa de la antigua Helade. Estaba rodeado de bosqués y barrancos y por sus grietas emanaban gases del interior de la tierra. Se tiene entendido que el oráculo era custodiado por unas sacerdotisas con poderes adivinatorios. Al parecer, inhalando aquellos vapores entraban en trance hasta que en su delirio interpretaban algo. Sólo ellas podían acceder a tal misterio.

No se sabe cuánto tiempo estuvo operativo el oráculo, pero, a parte, me gustaría saber la edad media de aquellas imponentes mujeres que podrían confundirse con las Náyades. Sólo se sabe que la fama que adquirió en el mundo antiguo ha llegado a nuestros días y que de poco nos ha servido. Valga este homenaje para reivindicar el poder adivinatorio que los campos guardan para nosotros, ya sea en Delfos, en Leganés o en las Conchinchinas.

V

El oráculo de Delfos desprecia los libros de autoayuda. Es otro de sus juegos, otra de sus puertas. Entre el saber y el creer hay un espacio innombrado.

VI

La gente, al rezar, sueña con dios a su conveniencia. Invocar, lo llamaban los antiguos. Hoy es solo  acuciar aún más la somnolencia implícita a la religión. Soñar, rezar, les salva del mundo. En esas sagradas negaciones hay una afirmación de ficción que oculta la realidad del mundo. Al fin y al cabo, la vida es otro sueño, no siempre más macabro. La vida es otro milagro que cumple los sueños de Apolo. 


Tuesday, 4 June 2019

LA PÓLVORA DE LOS DÍAS (y el ángel de agua y fuego)



Ficha Técnica

Título: "La pólvora de los días"  [Otros: "Fragor de calendario" / "Alfabeto de fuego: primera adivinación" ]
Técnica: Fotografía digital sobre papel, intervenida a mano mediante cosidos. (Hilo amarillo).
Medidas: 280 x 210 mm.
Año: 2019
Precio estimado: 150 €
Autor: Carlos Medel Redondo


I

Tomo como propio el símil que imagino al verte de nuevo. Tú eres el bombero que divisa desde la loma la parte norte del territorio. Una basta planicie -no tan basta, apenas cincuenta hectáreas- que tiene como frontera el asfalto de la M40.  Tú eres la silueta íntima que podría definirme. Cuando me voy a dormir recurro a esta imagen, en una revisión romántica de mi quehacer. Tú eres quien miras con desconfianza el horizonte, ángel precavido que vale por dos -o doscientos. Revisas, a parte, el fragor del día pasado y la caligrafía que has insertado en la sangre. Sólo puedes escribir de tu oficio y ahí tu corazón está partido. 

II

La particular historia de esta fotografía intervenida tiene su origen en  uno de los capítulos del ensayo videográfico de El Charly, la cinta documental que tiene como protagonista a un tipo desconocido que realiza intervenciones artísticas en la periferia de Leganés. Pero el protagonista indiscutible es el paisaje. Allí, el autor reivindica el lánguido y deteriorado territorio de las afueras y expone algunos ejemplos del arte efímero de Charly en medio del olvidado entorno.
- Recuerdo un pequeño foco de incendio que avanzaba por la ribera del Butarque, recuerdo cuando nos miramos y con cierto pavor no dudamos en llamar a los bomberos.

Los pirómanos existen y están cerca de nosotros. Al menos en aquella mañana. El cabronazo iba incenciando el pasto cada cien metros. Me pregunto qué pasa por la cabeza de un pirómano. Me pregunto qué haría yo si supiese quién es él. Me pregunto porqué me pregunto tanto y no puedo contestarme nada. Me pregunto también si hay bomberos que son pirómanos a su vez, o que ejercen de tales para que haya tajo y trabajo. 

III

A colación deviene mi proyecto: La huella del fuego, -pero en versión poética. El título coincide con el de un documental de la rtve sobre los incendios acontecidos en España en ésta última década. Por lo demás, no había caído en verlo desde los ojos de un bombero. Vaya ideas. Todas me apartan de la primera idea, y todas me aportan.

En esa suerte de abanico, el proyecto crece y varios subproyectos surgen ávidos mientras los voy macerando aquí, en éste bloc maldito que ya ni siquiera mis amigos visitan. Es lo mismo, saben dónde estoy, y que aquí dejo mi huella de fuego: las cenizas tienen forma de alfabeto. Cenizas de las bengalas que se consumen mientras escribo, raudo y encendido como la pólvora de los días en los calendarios del presente. El fuego deja un rastro gris, anverso de lo que fue. El fuego se expresa una vez que pasa, y sus caracteres encierran el saber de todas las bibliotecas. 

La poética de La huella del fuego aún no ha sido explorada. Miento, un poco solo. Desde la loma oteo desconfiado la proximidad del siguiente incendio: el de mis venas. No quiero imaginar nada más allá, pero ese es mi trabajo y me debo a él. La nómina está ardiendo a cada segundo, por eso el derroche de este tiempo tiene un precio incalculable. 

IV

El hilo de Ariadna ha dibujado un grafismo a interpretar. En primer lugar, es una versión esquemática y rectilínea del infinito. El fuego es símbolo y síntesis del todo, ya conocéis a Heráclito. Visitadle, aunque no entienda de modales, -es lo mejor de todo. Por otra parte, el hilo de Ariadna ha dibujado una línea cruzada de fuego amarillo. No recuerdo -ni me importa- el gas que lo produce, me interesa  emparejar este azaroso grafismo al símbolo de las alas. Me interesa ver al bombero, y a su vera el ángel amarillo que le protege y anima en su sagrada -y abrasadora- labor. 

La tierra está arrasada por el fuego. Todos lo sabemos -hay hogueras por doquier-. Todos sabemos que debemos sofocar muchos incendios al día, y avivar otros. Que tengamos cerca de nosotros siempre a éste ángel del amor, de la prudencia, de la valentía, no es sino otro deseo de prosperidad conjunta basado en controlar el fuego. Si tu entorno es feliz tienes muchas cartas para que tú también lo seas. Como puedes ver, no puedo adoptar un tono más conciliador con la vida. Cercanos estamos ya  de celebrarla del todo; así que apresúrate a vestirte de gala con pajarita incluida, a ser posible, amarilla.



DYNAMICUS (o la maquinaria del devenir)

Ficha Técnica Título: Dynamicus I Técnica: Punta seca y acetato Tamaño matriz: 3 matrices de acetato, 2 de 70 x 50 cm. y 1 de 50 x 35 cm. Ta...