Hoy canto a la sobria lentitud desde la imagen inerte,
esa que detiene el cansancio de tanto rodar y robar.
*
Hoy canto a la excitada quietud de la vida
que de un momento a otro, vertiginosa salta y gira.
*
Qué locura prestar atención a la historia, pero ¿qué hacer si no cuando se ha sido traspasado por el tiempo?" Cioran
Hoy canto a la sobria lentitud desde la imagen inerte,
esa que detiene el cansancio de tanto rodar y robar.
*
Hoy canto a la excitada quietud de la vida
que de un momento a otro, vertiginosa salta y gira.
*
*
Despedirse del invierno. Darle gracias por tanto desnudo, por tanta verdad, por tanto frío. Su verdad descarnada es la taza helada de porclana que acoje al té hirviendo.
*
El invierno siempre ha sido un excelente consejero. Te prepara como nadie puede hacerlo y afrontas la realidad con sus leyes marciales. Mientras, el frío me ayuda a buscar el calor.
*
Las grandes traiciones de la historia se forjaron en silencio.No creas que el silencio es sinónimo de paz.La mayoría de las enfermedades se producen por guardar demasiado silencio.No creas que el silencio es sinónimo de felicidad.
No creas que hay poderes que superen al silencio. El poder del bien y el poder del mal.
No creas que Dios es silencio, aunque sea cierto.
El 9 de agosto de 2021, tras varios días visitando una abandonada caseta de pastores y explorando su entorno, yo, Román García Palacios, acudo con una cuartilla, copiada a mano con lápiz, para leer unas líneas de la celebre obra de Thoreau al atardecer, en el interior de la exigua y maltrecha construcción de pizarra.
También hago fotografías de otros ángulos e inspecciono con detenimiento y delirio la ubicación y el interior cuadrangular de la ruina, como si fuera un lugar santo y contuviera el espíritu de aquel ilustre norteamericano que sentó las bases de la desobediencia civil.
He querido hacer con la lectura de un breve pasaje de Walden un sencillo homenaje. Qué menos que honrar en soledad a viva voz a uno de los maestros y defensores de la soledad. Asceta, pensador, político, activista, científico, economista, ensayista y poeta. Los terrores de la sociedad industrial estaban ya por entonces enseñando sin pudor sus garras y aniquilando bestialmente los reductos la vida auténtica de los seres humanos.
La vida y obra de Thoreau se centró en desafiar los zarpazos de una hidra que hoy sigue fustigando al noventa por ciento de la población mundial. El capitalismo empezó a repartir calderilla y hostias como panes, que no venían del cielo precisamente si no de la esclavitud, que aún en día abolida toma nuevas formas en múltiples campos de producción.
No sé cómo fue, ni yo ni nadie vivo en la actualidad. Tendemos a deformar la realidad y no digamos la realidad pasada, es decir, la historia. La historia ha dicho que no le importan las personas y menos aún los historiadores, por eso se les ignora y se vuelven majaretas.
El caso viene a ser así, un relato que ha ido ganando coherencia según ha ido reproduciéndose como un mantra: el capitalismo es un monstruo bueno que mantiene el orden de los privilegiados y que con el tiempo ha ido dotándose de herramientas, teorías y artimañas para perpetuar dicho orden. Ale, vaya usted con Dios, pero con el dios de las monedas.
Aquello no era nada con el mal que nos azota hoy en día. Aquella sociedad estaba transformándose con la lógica de la burguesía y de sus teóricos de profesiones liberales que justificaban el abuso y la explotación en aras del progreso. El mercado conoció una época de crecimiento desquiciado por los extraordinarios beneficios que el colonialismo suministraba a las grandes potencias.
Había fuerza militar, medios y argumentos locuaces para comerse al mundo que se dejaba comer. El hombre era un lobo para el hombre (Hobbes) y la riqueza de la naciones (Adam Smith) dependía de la voracidad y la falta de escrúpulos para extraer cada vez más beneficios. Nada nuevo bajo el sol, amigo. Todo vale para vender, hasta el robar, si lo que es robado lleva el sello de la Commonwealth, la Casa Real, la Casablanca o de cualquier administración impuesta por una soberanía nacional, o por la soberbia de la Ley.
Y es que la vida sencilla sólo seduce a los sabios, por lo que todo es un complot contra la sabiduría, por eso siempre te quieren vender algo, aunque no lo necesites. La estupidez se erige en el trono del mundo imponiendo con despotismo su ávida lógica de sandeces y necedades, y desde allí, desde la cumbre de la ruindad más rancia y superflua, no para de escupir a todo lo que huela a conocimiento, criterio, libre albedrío, argumentación fundamentada o disertación filosófica. Eso explica la estupidez del mundo y la mía propia.
Amigo, hermano: despide al Saber y Bienestar con cada compra que hagas. Porque comprar es fácil y no sale a cuenta. Huye de lo fácil como de la peste y admite sin reservas que tu sociedad está enferma, que tú estás enfermo, que tu amigo, que tu hermano, que tu dentista está enfermo. Los luddistas ya lo sabían, y mucho antes los estoicos, y mucho después, hace ya cuatro décadas, Félix Rodriguez de la Fuente nos lo recordaba, junto al valor de preservar la naturaleza como principio de la humanidad. Ni puto caso, y así nos vemos ahora, con el agua al cuello negando el hundimiento anunciado del barco en el que vamos.
No necesitas nada para ser aquel que eres. Todo sobra. Menos la conciencia del yo y su relación con el entorno, porque ahí no cabe el egoísmo. El desnudo es la esencia, por eso es la diana del cazador moralista, aquel que se oculta tras la opulencia y la abundancia, ignorando que está cubierto por una montaña de excrementos.
Y que por eso mismo no pasa nada. Enferma la moral, enfermo el pensamiento, enfermo cada paso que me conduce a continuar con esta farsa infinita de enfermedades y de enfermos poliédricos en enfermerías multifórmicas y nuevos síndromes que la ciencia enferma nombra.
El caso es que en Walden encontramos un conjunto de vertientes, tanto filosóficas, como políticas, naturalistas y poéticas de una pujanza actual brutal. Puede impresionar la rabia con la que el pasado se apodera del presente, pero si la actualidad duerme la pesadilla de la tecnificación del mundo, no es de extrañar que nos asalten, pues la vida es un invento constante que necesita el material orgánico del pensamiento y las raíces del cromosoma buscan siempre la paz y la conexión con la naturaleza.
Su interés por la naturaleza de su entorno es un glosario fabuloso de poesía, además de un estudio de la fauna y la flora que rodean los bosque del lago Walden. No escapan de su interés los fenómenos atmosféricos e hidrológicos del lago. Thoreau se centra en la observación, pero no sólo es un ser contemplativo. Anota todo. Se niega a cazar animales salvajes, se convierte en vegetariano y abstemio. Tampoco fuma, ni toma café o té.
"Es
falso decir: Yo pienso; deberíamos decir: alguien me piensa"
A.
Rimbaud
1.
Aquí os espero amigos del alma. Hoy han venido King Kong y Frankenstein con cajas de cerveza para una boda y alguna botella de whisky y de pacharán. Gorzilla ha traído sin alcohol, por la medicación. A Tod Browning le tengo en la cocina con sus asados freaks, Quiasimodo está de pinche a su órdenes, aunque el chef principal sea Hannibal Lecter. Creo que con ellos el éxito del ágape queda garantizado.
Joker está de mayordomo, encantado de la vida. El Hombre Invisible queda al cargo del catering. Al Chupacabras le he puesto en el guardarropa, y las labores de jardinería han sido encomendadas a Eduardo Manostijeras , cualquiera le dice que no. Cthulhu queda encargado con los cuidados de la piscina. Las Banshees serán las madrinas de todo lo que compete a la iluminación y proyección de imágenes. Nosferatu está contratado como masajista, por si llega alguno con demasiadas tensiones o alguna contractura. A Bitelchus le tengo en tareas de mantenimiento y a Freddy Kruegrer de DJ. Y yo pongo la mansión que la familia Adams me dejó en herencia.
No tengo ninguna duda: todo el vecindario acudirá a la fiesta. Quedan excluidos cualquier clase de superhéroe. Todos tenemos prejuicios. Detesto a los fantoches. La única excepción ha sido Hulk y The Thing, por aquello de tener algún segurata. No tengo todas conmigo, alguno se puede poner tontorrón y el gran Gatsby, o sea, mi persona, merece la excelencia en celebraciones de este tipo.
P.D.: La lista de ilustres invitados incluye
a: Peter Stumpp, Vlad III de Valaquia, James Kelly, Jarabo, Las hermanas
Izquierdo, Juan Carlos I, Thug Behram, Gilles de Rais, H. D. Landru, Harold
Shipman, Manuel Delgado Villegas, Ed Gein Luis Alfredo Garavito y Karina.
2.
3.
Esa es realmente la interpretación simbólica de La Fiesta de los Horrores, que vendría a ser, en versión light La Fiesta de los Errores, en la cual se produce la aceptación del propio monstruo y del terror se pasaría poco a poco a la comedia, recurso que pudiera vencer al miedo de reconocernos tal cual somos y vencer así con ello inseguridades, barreras personales y tontos complejos.
Del monstruo y su conversión en ángel, -que también tenían lo suyo, eran a menudo crueles-, hay algo que no encaja. Quizás porque sigo pensando que según las circunstancias y las presiones a las que el mundo y la vida nos somete podemos pasar de ser uno u otro. De ahí los numerosos entuertos en los que nos vemos envueltos, las contradicciones que nos atenazan, los descalabros que sufrimos.
Tal vez la memoria de tanto errar y su toma de conciencia pueda llevarnos a una conciliación real, y entonces celebrar por todo lo alto los fastos del amor propio en aras del amor al mundo. De momento he alquilado, para la próxima fiesta, una mansión a un tal Normal Bates.
4.
Somos humanos cuando asumimos al monstruo, porque sólo cuando lo asumimos seremos conscientes de nosotros, podremos guiarlo, comandarlo, educarlo, y hasta acariciarlo y abrazarlo sin rencor. Somos humanos cuando perdonamos a los otros, porque sólo así nos perdonaremos a nosotros y podremos volver a vernos sin culpa y en calma, en el espejo de la vida que proyecta la luz hacia los adentros por todas las grietas y las heridas que acumulamos. Benditas sean.
5.
Alguien me dice al oído: "Paparruchas". Al instante, me muero de risa, y le pregunto, quién eres. No contesta. Entonces está claro: ya tenemos al invitado de honor para la próxima celebración. Gracias tú!!!
No es que el mundo haya decidido ir contra la tierra, pero si los que quieren cuidar del mundo no se centran en la tierra, mal vamos. En mi caso quiero cuidar del mundo y por lo tanto centrarme en la tierra. Y compruebo que mis pretensiones globales son demasiado ambiciosas cuando no consigo ni cuidar de mi mismo ni centrarme en mi persona.
Antes de arreglar el mundo procuraré tomarme un tiempo de revisión y arreglos, que no sean apaños para tirar unos meses o años con la manta de otros en la cabeza. Y pienso que para eso están las vacaciones, para dormir al raso e interrogar al firmamento sobre quién soy, qué hago aquí, qué quiero hacer.
Pregunto estrella por estrella si me conocen, si conocen a aquel que buscaba piedras sin un propósito en concreto, quizás para configurar nuevas constelaciones, nuevos magnetismos, nuevos campos de energía, nuevos seres protectores, nuevas máscaras que indiquen las nuevas rutas del presente y nos recuerden las viejas verdades de siempre.
Tengo que repensarme, y buscar lo que necesito o no necesito, pues casi siempre sobran piezas en el equipaje, con el consecuente gasto de energía que implica. Los libros y manuales de autoayuda utilizan la metáfora de "la mochila" que llevamos y de todos los pesos innecesarios que portamos y dificultan nuestro andar. Quién me diría que a estas alturas volvería a la introspección básica y simplona. Vivir para ver, y es que todos necesitamos una revisión periódica, un chequeo, un análisis de la sangre que se cuela en el sistema nervioso.
Lo que decía: antes de todo debo hacer el diagnóstico de los errores, de los fallos, de las piezas que fallan, de las averías que sufro. Y por supuesto, conocer los límites del avión que piloto, que ya tiene una edad. Sin el conocimiento e implantación de los límites el cacharro pronto se iría al traste de nuevo. Ah, y fundamental, el radar. Sin radar no pienso ponerme en órbita, que ya perdí la cuenta de las veces que me estrellé y cada descalabro deja la marca de una cicatriz, y aunque cada cicatriz tiene un halo heroico de torero, de malote, de guerrero curtido en mil batallas, no quita para que cada roto costurón nos deje algo de amputación visceral -y social, que todo hay que decirlo, y mucho en cuanto a deformidades, traspiés habituales y andares renqueantes.
Con tantas medidas tendré que sacar libreta y tomar tantas notas y apuntes como sea necesario. De lo contrario no levanto el vuelo ni de coña. Que la prudencia nos acompañe, amigos. El tiempo de la temeridad terminó. Ahora hay que cambiar el motor a corazón abierto y echarle todo el coraje del mundo para afrontar ese cambio interno sin necesidad de cambiar de nombre, de ciudad o de casa.
La nave saldrá a flote, de eso estoy seguro, pero mientras tanto quieto el corcho, en puerto o en el hangar, en el parking o en el corral, que tareas tengo, y no pocas, aunque estemos de vacaciones y andemos aún sin reloj.
Flotan las hojas secas en el agua, flotan los insectos muertos y las ramas caídas, flotan los astronautas y la chatarra espacial en el repleto vacío del universo. Flotan los cadáveres de los amantes vencidos por el amor y flotan las ropas del ayer en las aguas renovadas del presente, sacudidas por la marea en una playa rocosa y desierta.
*
Ofelia, desde su acuoso altar tendida, flota en el cielo de las aguas, en el paraíso perdido del infierno apagado en lágrimas. Mientras, no queda otra, espero a la Dama del Lago en sempiterno suspiro, espero sin esperanza a que me tienda la mano que empuña la espada, a que emerja la fuerza del fondo insondable del amor que se fue. Es sólo una despedida, un hasta luego en la eternidad de las estrellas que se prenden en el corazón.
*
Pero estas leyendas no ayudan ni socorren al abatido fauno que flota apolíneamente en las aguas del ayer, estas leyendas resultan ser perniciosas idealizaciones que vienen a vendar una herida que no cierra en el tiempo porque el tiempo quiere aún la sangre de la leyenda presente, quiere aún, antes de que se pierda en el espacio infinito, centrifugar la memoria para extraer la verdad diamantina.
Al menos, pienso a veces, y a veces sueño en acabar momificado por estos escritos y así alguien, mis descencientes supongo, mi heredera, conocerán la historia de un Gilgamesh noqueado por el capricho irremediable de amar a quien siempre amó y poder examinar el pergamino incompleto de esta historia carbonizada. Es como si ese capricho irremediable, que sugiere ser la cárcel de un espejo espectrante, reprodujera los hitos de una historia cuyos protagonistas cambiaron de película a mitad de rodaje.
2.
Toda belleza es el resultado de una cirugía a corazón abierto, una operación plástica que transforma y depura el alma. Ya sea en la realidad o en el sueño, la belleza implanta su semilla y con cuidados y mimos construye jardines colgantes que asoman tras los párpados.
3.
Del amor o del odio nunca quise hablar. Son generadores de energía que luego nos extienden recibos altísimos que pagar. A no ser que seas del servicio de administración, o hayas metido cabeza en las ruedas giratorias del poder -astral.
4.
El dolor, -dios me salve de su desmesura, activa en la sensibilidad unos mecanismos de defensa con lanzacohetes y satélites por doquier que tienden a paliar, o al menos contrarrestar, la intensidad de una emoción que desborda a la razón misma.
1.
Dar la bienvenida a la estación del florecimiento no es un simple capricho del destino en el devenir feliz de un desocupado, es dar la bienvenida a la luz cuando has estado en las tinieblas más espesas e intuir que con ese gesto te has ganado la salvación en el falso cielo de los felices.
Dar la bienvenida al barroco -que siempre encuentra el desnudo desde lo múltiple y lo abigarrado del corazón; al estremecimiento de las esculturas -que siempre rompen el orden de la materia; al rubor y estiramiento de las aguas -que lamen e hidratan su piel única; dar esa bienvenida digo, no es capricho de un segundo. Es el aleteo primero del ave que abandona el nido y se lanza al mundo.
Cómo no dar la bienvenida al trinar incansable de los pájaros que copulan, al verdor insolente de las plantas que en tu respirar exhalan selváticas fragancias y no dejan señal alguna de amor o gracia. Cómo no traer a tus manos palabras claras y frescos ademanes transmutados en flor.
2.
Por qué no. Hay que ser agradecidos, educados y galantes con la vida, con la gran señora Maturalesa, pues ella, y sólo ella, hace con esta tierra maltrecha paraísos por doquier.
Nosotros, vivos aún, tenemos la inmensa fortuna de habitar la Tierra, nos brinda placeres que, aunque desapercibidos, podemos degustar sencillamente y a diario. Así que yo, al menos, voy a dar la Bienvenida a la Primavera con este pequeño elogio preñado de esperanza; escrito sobre la quietud del estanque que refleja calma, descanso, reposo y dulce eternidad tras el arduo invierno.
Qué menos. Ella, la Primavera, se lo merece todo, precisamente porque nos concede la oportunidad de renovarnos. Diría que la Primavera brinda de inmediato el don de nacer, una renovada capacidad de análisis, de interpretación constante del renacer en cada brotadura arbórea. Es por ello que reclamo, en pos de esta tesis, mi derecho a renovarme, sin dejar de morir.
Ficha Técnica Título: Dynamicus I Técnica: Punta seca y acetato Tamaño matriz: 3 matrices de acetato, 2 de 70 x 50 cm. y 1 de 50 x 35 cm. Ta...